El malestar, hoy, entre las galerías españolas (habitual siempre tras conocer las seleccionadas y las rechazadas en ARCO) es mayoritario. El clamor por la decisión del comité de selección (formado por los galeristas Pedro Carreras, Pepe Cobo, Antoni Estrany, Elvira González, Tomás March y Miguel Marcos, entre los españoles) ha subido de tono y las excluidas han elevado sus quejas al Ministerio de Cultura. El director general de Bellas Artes, José Jiménez, fue testigo accidental del descontento del sector y en vista de lo cual anunció que el Ministerio (es decir, el Museo Reina Sofía) no va a comprar en la Feria. Decisión a la que se han unido la Junta de Andalucía y la Comunidad Valenciana, que tampoco van a adquirir obra en ARCO. ¿Consecuencias? Casi cuatro millones de euros menos destinados a compras. Y un boicot encubierto a la Feria. Y es que son casi una veintena las galerías rechazadas, la mayor parte de la periferia (ni Madrid ni Barcelona se han visto demasiado afectados por la criba). Hemos querido hoy, a menos de una semana de que arranque ARCO, dar voz a ocho de las galerías que no estarán en Madrid. Todas ellas critican el sistema de selección, analizan los problemas que su ausencia les causa y recelan de la supuesta “internacionalización” de la Feria y del papel de Ifema. Claro que no todos los no admitidos son de esta opinión; hay también quienes no han querido entrar en el debate, respetan la decisión del comité y consideran que ésta no tiene por qué ser para siempre. La polémica, en cualquier caso, está sobre la mesa.
1 ¿Por qué cree que su galería no ha sido seleccionada para este ARCO’08?
2 ¿Cuáles son los efectos globales de no estar en ARCO?
3 ¿Qué cambiaría del comité de selección?
4 ¿Cree que se ha valorado igual a las galerías españolas que a las extranjeras?
5 ¿Cree que ARCO debería proteger más a las galerías españolas?
Este año no irán a ARCO pero celebrarán la feria a su manera. La mayor parte de las galerías rechazadas han decidido montar el stand en su propia galería y, en Valencia, van a celebrar una mini feria, algo así como un Off ARCO. Es su manera de protestar, de mostrar el descontento y la calidad de su proyecto, ahora desterrado de ARCO. Hemos planteado a ocho excluidos, veteranos profesionalesdel arte, cinco preguntas para pulsar el clima de tensión que se respira en el galerismo español. Y es que la decisión de la Feria ha puesto de manifiesto las miserias de un sector que lejos de estar unido se muestra cada vez más desestructurado (se habla de reinos de taifas, grupos de poder, amiguismo) y así lo demuestra la salida de varios galeristas de ArteMadrid, una de las mayores asociaciones de galerías.
1. El porqué del rechazo.
ARCO no da explicaciones, no arguye las razones de por qué una galería entra y otra similar es rechazada. Una carta informándoles de los puntos que han obtenido es la única respuesta. Todas están abiertas, todas tienen a algún artista internacional, todas hacen catálogos… ¿Por qué no han entrado?
–Ramón García (galería My Name’s Lolita Art Madrid/Valencia): Aún no he recibido contestación oficial y de las razones me he ido enterando por la prensa a través de las declaraciones de la directora en las que dice, entre otras cosas, que en los criterios de selección ha primado “la calidad”. ¿Significa eso que mis artistas no tienen calidad, que los museos que los han comprado no tienen calidad, que mis coleccionistas no tienen calidad?
–Evelyn Botella (galería Aele, Madrid): Así es, la dirección de ARCO no nos ha comunicado la razón y los argumentos que han aparecido en los medios de comunicación no lo justifican.
–Adolfo Sobrino (galería SCQ, Santiago): Principalmente, por privilegiar galerías extranjeras, independientemente de su calidad, y por motivos político-económicos. En el programa general son 67 las españolas, que no suponen ni el 25 por ciento del total. No hay feria en el mundo donde la participación del anfitrión sea tan minoritaria.
–Enrique Gómez Acebo (galería EGAM, Madrid): Estoy obligado a decir que ha sido una tremenda injusticia…, pero es que ha sido una tremenda injusticia. Después de 38 años de coherente línea de artistas españoles, con el reconocimiento y el apoyo de museos (MNCARS, MUSAC, Patio Herreriano), colecciones (Coca-Cola, ARCO), e instituciones (Banco de España, CAB de Burgos), algo que pocos pueden decir. A algunos de estos artistas que trabajan con nosotros se les verá en la feria, en otras galerías, que también les han apoyado claro, pero a nosotros no se nos reconocen esos años…
–Magda Bellotti (galería Magda Bellotti, Madrid): Yo no lo sé. Estoy perpleja y a medida que ARCO se acerca, lo estoy aún más, porque toda mi carrera profesional, e incluso personal, ha estado ligada a la difícil historia de esta feria.
–Emilio Almagro (galería Sandunga, Granada): Creo que ha sido por desconocimiento del trabajo que desde Sandunga se desarrolla y por la decisión de ARCO de aumentar el número de galerías no españolas.
–Alfredo Viñas (galería Alfredo Viñas, Málaga): Como los demás, desconozco los motivos. Respeto su decisión pero no la comparto, y menos cuando veo que hemos quedado fuera veintitantas galerías nacionales. En el escrito que me enviaron sólo se hablada de generalidades que todos compartimos: falta de espacio, carácter selectivo de la feria…
–Juan Ignacio García Velilla (galería Altxerri, San Sebastián): No es un problema de “nivel”, ya que casi todos los artistas que proponíamos estarán presentes en otras galerías. De modo que es una pregunta que habría que hacer al comité.
2. Consecuencias.
Es obvio que no estar en ARCO tiene serias consecuencias para las galerías rechazadas. Y no sólo económicas. Los excluidos pueden ver cómo algún artista cambia de galería para asegurarse una entrada en ARCO en 2009, puede afectar a programaciones o a la presencia en ferias extranjeras. ¿Cómo les afecta a ustedes?
–R. García: Ha ocurrido en algunas ocasiones que una galería española ha sido expulsada de ARCO y, a los pocos meses, dos galeristas del comité han fichado a sus artistas más apetecibles. Pero el daño colateral más grave es, efectivamente, la dificultad que tendremos de participar en ferias extranjeras: si hemos sido expulsados de la feria de nuestro país, pocas probabilidades habrá de ser aceptados en otras. Esto va a originar unos efectos irreparables en las afectadas.
–E. Almagro: Los efectos son todos estos y algunos más. En un mercado todavía en desarrollo como el español la influencia de ARCO es desproporcionada, sobre todo para galerías como Sandunga situada en la periferia y con un programa centrado en artistas emergentes. Si no es admitida después de varias participaciones parece que no se está trabajando bien, cuando en realidad cada año hemos mejorado. Esto influye también en los comités de otras ferias, en instituciones y coleccionistas, generando un clima de desconfianza hacia la galería.
–E. Gómez Acebo: Los efectos económicos son indiscutibles, tanto para nosotros como para los artistas, que han estado meses trabajando y no pueden enseñar su obra.
–E. Botella: Por supuesto que afecta a la economía. ARCO desde sus inicios ha sido un aliciente para los profesionales, que, además de los resultados económicos, buscamos también una promoción de nuestros artistas, quienes sin duda también se ven afectados por las decisiones del comité de selección; pero yo no creo que sea determinante en las decisiones que puedan tomar los artistas.
–M. Bellotti: Evidentemente económicos. En las últimas ediciones ARCO ha sido rentable para la galería, y no sólo en términos económicos inmediatos, sino en la posibilidad de promocionar a nuestros artistas y que éstos expongan en los mejores espacios. Fuga de artistas no, pero nuestra galería trabaja también con artistas jóvenes y estos sí pueden impacientarse.
–A. Sobrino: Para mí las consecuencias son exclusivamente anímicas. No es tanto un asunto económico y no creo que vaya a perder artistas que llevan conmigo veinte años. Pero es precisamente por ellos por los que más lo siento. Cómo le voy a pedir a José Pedro Croft, a Susana Solano o a Pedro Calapez que hagan una pieza especial para ARCO…, si yo no estoy la harán para otro. Además están los jóvenes, artistas de calidad, como Mónica Alonso o Tatiana Medal, que si no están en mi stand no tienen presencia.
–A. Viñas: Lo más grave es eso. Que los artistas no tienen la proyección nacional e internacional que logran cuando van a ARCO y puesto que uno de los problemas del arte español es la escasa visibilidad de nuestros artistas en el panorama internacional hay una importante reducción de artistas españoles en la feria. Por otro lado está el desconcierto de los coleccionistas que, el estar fuera de ARCO hace insostenible mantener un programa como el nuestro en un sitio como Málaga.
–J.I. García Velilla: Todos esos efectos y otros; como el de dificultar la admisión en otras ferias importantes, con lo que se resta en la divulgación del arte español, uno de los objetivos oficiales de ARCO.
3. El comité y la transparencia.
Se han celebrado para esta edición dos reuniones del comité, en Madrid y en Estambul. Un comité que está formado por seis miembros de Ifema (Ayuntamiento, Comunidad, Caja Madrid y Cámara de Comercio, además del director general Fermín Lucas y la directora de ARCO, Lourdes Fernández) que delegan sus votos en las 12 galerías (seis, españolas) elegidas por Ifema. Por otro lado, los criterios de selección si bien son públicos son también muy abstractos: apelan a la línea de la galería, a la profesionalidad, a la calidad, a la presencia en colecciones… Pero, para mucho, el proceso no es suficientemente claro. ¿Qué debe modificarse?
–E. Gómez Acebo: Yo le pediría al comité que fuera coherente en sus decisiones, no hay más que ver la lista de galerías excluidas y algunas de las que han sido admitidas… es un despropósito. El sistema de selección me parece bueno, siempre y cuando no se vean intereses paralelos, claros, de eliminación. El resultado se verá en la feria.
–M. Bellotti: Existen unos criterios de selección que ni comité ni dirección han respetado. Es injusto y arbitrario. No se ha aceptado la decisión del comité por el alto número de expulsadas y por la falta de transparencia en sus decisiones: para ser juez y parte hay que ser muy cuidadoso y respetuoso con los compañeros con los que además compartes artistas y coleccionistas. Porque muchas de esas galerías, sobre todo las que están en la periferia, ven peligrar seriamente su futuro y el daño es irreparable.
–R. García: Además, en el comité de selección debería haber expertos en arte contemporáneo imparciales y con una visión estética plural. Podrían tener sólo voz, pero su presencia aportaría datos para una mejor evaluación de las solicitudes, y es evidente que frenaría posibles pucherazos de un comité sectorial, el cual es juez y parte en este asunto. Además, el secretismo sólo ayuda a la sospecha y a la duda.
–A. Viñas: Yo también soy partidario de un comité con mayor presencia de galerías españolas, incluso de ese comité asesor con voz pero sin voto: expertos del mundo del arte que, de modo rotativo acogiese a un director de museo, un comisario de prestigio o un crítico. Entiendo que ARCO es internacional y que debe tener un criterio selectivo y de ahí su prestigio. Por eso la clave está en el comité y en su composición. Y que viajara para conocer el trabajo que hacen las galerías periféricas.
–E. Botella: Desde luego, sería conveniente que hubiese mayor representación de galerías españolas, lo que garantizaría un mejor conocimiento de las propuestas y una más amplia representación en la feria del arte contemporáneo español. Además, cuando una galería, que ha participado en ARCO desde su inicio, que también ha estado presente en varias ediciones de ferias internacionales, como Basel, Art Cologne, Fiac, etc., es excluida debería al menos conocer las razones del rechazo y poder defenderse.
–A. Sobrino: Es importante que el comité sea elegido por consenso de las galerías profesionales, y no por “amiguismo” o complicidad con la dirección de ARCO. Se podría establecer que hubiera representantes de las asociaciones de galerías al menos en una primera selección. Y, por supuesto, no más transparencia, sino simplemente transparencia.
–J.I. García Velilla: Aquí, como en todas partes, juegan la comodidad, las presiones, los intereses, las filias y fobias, etc. Por eso es necesario que todos sus miembros sean los adecuados y que empleen el tiempo necesario en comparar los expedientes. Los criterios son públicos, el problema está en su valoración. Otra opción es que actuase previamente una comisión técnica que filtrara las propuestas y calificara los elementos más objetivos.
–E. Almagro: La opacidad de las puntuaciones del comité (sólo se sabe el resultado final, pero no cuáles son los aspectos más valorados) generan una interminable rumorología que es mala para ARCO. Se duda de los criterios, de puntuaciones demasiado desiguales y hasta instrumentales, y de la imparcialidad de otras cuestiones. Todo esto ni se desmiente ni se confirma provocando grandes tensiones y dificultando la cohesión. ¿Y cuáles son los criterios de ARCO para integrar a un galerista en este comité?
4. Las extranjeras.
La directora de ARCO ha asegurado en repetidas ocasiones que una de las razones del rechazo de tantas españolas es que se han presentado más extranjeras y, sin embargo, se han visto ya extranjeras de dudoso nivel en la lista definitiva. ¿Se han sentido minusvalorados?
–E. Botella: Sí. A través de las declaraciones en los medios, hemos podido conocer el empeño de la nueva dirección en primar la participación de galerías extranjeras, pero ¿conlleva esto una internacionalización de la feria y del arte español?
–A. Sobrino: Es incuestionable que la calidad de algunas de las galerías extranjeras es infinitamente inferior a algunas de las galerías españolas que han sido rechazadas por el comité de ARCO. Veremos cuántas de las galerías no españolas presentan un proyecto no local. Parece que una galería por el hecho de estar, por ejemplo, en Valença do Minho, Portugal, es más internacional que una de Vigo.
–R. García: Yo no voy a juzgar la calidad de las galerías extranjeras y mucho menos la calidad de mis colegas españoles. Sólo puedo asegurar que la gran mayoría de las galerías españolas expulsadas tienen, al menos, la misma calidad que las aceptadas. Creo que es un grave error “restar”, siempre es más saludable para el sector, “sumar”, sobre todo para defender el arte español del peligro de la globalización. No sería positivo para la cultura española ver cómo nuestras galerías se convierten en franquicias de la programación de galerías extranjeras.
–E. Gómez Acebo: No es todo el problema de las extranjeras, entre las españolas admitidas las hay que no tienen probada una continuidad, ni trayectoria, ni tiempo en la profesión. Si querían de vanguardia: miren el listado. Muchas son similares a muchas de las excluidas, como ejemplo flagrante, Egam.
–M. Bellotti: Y seguimos teniendo complejo de inferioridad, lo que viene de afuera es mejor, y no es así. Efectivamente he visto el listado y hay galerías absolutamente desconocidas que vienen de lejos, dudo mucho que sean mejores que algunas de las expulsadas.
–E. Almagro: Creo que es un concepto equivocado basar la internacionalidad en la procedencia geográfica de las galerías o de los artistas. Creo que la internacionalidad debe basarse en la cualidad intrínseca de las obras y los artistas propuestos, es decir, que las obras participen de los discursos internacionales del arte y que los artistas tengan una cierta presencia internacional o, por lo menos, sean susceptibles de tenerla. Así, obras de al menos cinco artistas de la galería Sandunga que cumplen con estos requisitos estarán expuestas en los stands de colecciones públicas de referencia e incluso Carlos Aires estará en el stand de los premios Generación 2008 como ganador. Es como si el stand de Sandunga quedara repartido por distintos otros stands de la feria…
–A. Viñas: ARCO siempre ha tenido mayor presencia de galerías extranjeras, lo que ocurre este año es que la exclusión de galerías españolas es preocupante, y más si pensamos que las galerías españolas no tienen una presencia llamativa en las grandes ferias internacionales.
–J. I. García Velilla: Por no hablar de que la llamada internacionalización no presupone necesariamente mejora en calidad, tal y como ya se ha visto en ediciones anteriores.
5. Mercado local versus internacional.
Ifema es una institución entre cuyos objetivos siempre ha estado el ayudar y potenciar el mercado español en sus distintos sectores (así ocurre en las otras ferias que organiza): ¿Cree que ARCO debería tender a un mayor “proteccionismo” de las galerías españolas? ¿Cómo encajar entonces la actual internacionalización de la feria?
–R. García: ARCO ya era internacional con la anterior directora Rosina Gómez-Baeza. Yo creo que el arte español es todavía frágil y que lo mismo que se protege el cine o a las editoriales, se debería proteger el arte, sobre todo desde una plataforma como Ifema, que está bajo la tutela de las instituciones de la Comunidad de Madrid. Creo que estamos ante un mal momento para el arte contemporáneo español.
–E. Gómez Acebo: Para eso se creó Ifema y ARCO. Proteccionismo no me gusta pero defensa de los artistas españoles, y por lo tanto de sus galerías, absolutamente sí. Hay docenas que se quedan sin que se pueda ver su obra, y ni que decir tiene, de su promoción y venta. Me parece bien comparar, la comprensible y reciente defensa del cine español, con el ataque, sin paliativos al arte español en esta edición de ARCO. En cuanto a la internacionalización, se ven demasiadas manos detrás.
–E. Botella: Yo no creo que haya que tender al proteccionismo. Ahora bien, sí creo que deberían pensar qué es lo mejor para el arte español. Y no sé si la internacionalización, sin más, es lo mejor.
–A. Sobrino: El provincianismo de la dirección de ARCO, atacando a las galerías españolas, y de manera significativa a las de la periferia, perjudica significativamente al arte de nuestro país. Con respecto a la internacionalización de la feria, echo de menos a las galerías importantes de ferias realmente internacionales, y me molesta la baja calidad de algunas de las admitidas.
–M. Bellotti: Es que ARCO ha sido una feria distinta. Cuando Ifema organiza una feria de calzado o moda, sus expositores van allí a vender; nuestra feria nunca ha sido así, porque el arte es otra cosa, se mide de otra manera. Ifema no ha entendido bien qué es ARCO y qué significa realmente para nuestro país, para nuestros artistas y coleccionistas. Cuando le conminan a la dirección a internacionalizar la feria, no saben qué están diciendo. Ifema debía de haber consultado al sector. En todas las ferias existen unas medidas protectoras, unos tantos por ciento, que ni siquiera se han respetado.
–E. Almagro: Creo que ARCO es una marca que todos hemos interiorizado como “nuestra feria”. Desde estudiantes, artistas, instituciones, galerístas y comisarios, hasta coleccionistas de diverso alcance; todo el mundo ha puesto de su parte intentando aportar algo positivo a un evento que siente como suyo. Olvidar esto es ir en contra de la esencia de la marca ARCO y por tanto de sus mayor fortaleza.
–A. Viñas: También es verdad que vivimos tiempos de cambio muy acelerados, en una sociedad globalizada, con presencia de nuevas tecnologías, y ARCO debe incorporarse a esta nueva situación. Pero también debe ser lo más abierta posible a las galerías españolas.
–J. I. García Velilla: Además hay que tener en cuenta que para las galerías de promoción de arte joven y radicadas fuera de las grandes ciudades, su exclusión del mercado de ARCO puede significar su desaparición como galería.












[...] imagino- pero no me siendo con capacidad suficiente para juzgar y valorar lo que se encuentra en el hípermercado del arte contemporáneo. Esta es la tercera edición que visito y sigo sin tenerlo [...]