El tenor peruano Juan Diego Flórez, interpretando el area “Una furtiva lagrima” de la ópera “L’ elisir d’ amore” de Gaetano Donizetti (1797-1848).
El tenor peruano Juan Diego Flórez, interpretando el area “Una furtiva lagrima” de la ópera “L’ elisir d’ amore” de Gaetano Donizetti (1797-1848).
…Y como para qué el arte de qué…
El próximo 29 de abril a las 7:00 p.m. se estrenará el documental “…Y como para qué el arte de qué…” de Diego García Moreno en el auditorio del Centro Cultural Gabriel García Márquez del Fondo de Cultura Económica en Bogotá, D.C.
El estreno en Santiago de Cali será el 29 de mayo a las 6:30 p.m. en el Centro Cultural de Cali.
Este documental es un recorrido por las experiencias de los doce participantes y la memoria audiovisual de los Salones Regionales en los dos últimos años que organiza la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura.
El Ministerio de Cultura en su propuesta de promoción y desarrollo a procesos de acercamiento al medio audiovisual, las nuevas tecnologías y a la cultura digital abrirá el próximo 2 de mayo la Convocatoria de apropiación de la cultura audiovisual y digital.
Esta convocatoria tiene tres modalidades:
- Estímulos para la apropiación de la cultura audiovisual (Plan Audiovisual Nacional)
- Uso de las tecnologías de la información y la comunicación, TIC, en proyectos de comunicación con propósitos de inclusión social (Proyecto de Cultura Digital)
- Adquisición de material audiovisual regional en formato DVD para la colección del Plan Audiovisual Nacional.
Estímulos para la apropiación de la cultura audiovisual (Plan Audiovisual Nacional)
Tiene dos categorías y una cuantía máxima de $300.000.000, los proyectos beneficiados recibirán estímulos hasta de $15.000.000 en:
- Categoría A. Producción y formación en realización
- Categoría B. Formación de públicos
Adquisición de material audiovisual regional en formato DVD para la colección del Plan Audiovisual Nacional
Está convocatoria tiene como objetivo la compra de 100 copias de títulos regionales con derechos de exhibición cultural por cinco años, de menos de 70 minutos de duración, que conformarán una colección audiovisual en DVD para desarrollar procesos de apreciación audiovisual. Las copias deben ser de calidad técnica óptima para la exhibición pública cultural sin ánimo de lucro. El presupuesto total destinado para la compra de las copias y derechos de exhibición cultural de obras regionales que conformarán la colección en DVD será de hasta de $51.700.000. Un comité de jurados seleccionará los trabajos de ficción, documental, experimental y animación con una duración menor a 70 minutos. El costo del valor por minuto será de $100.000.
mdiaz@mincultura.gov.co
ychaverra@mincultura.gov.co
srobayo@mincultura.gov.co
La Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano tiene como objetivo la preservación y conservación de la memoria de imágenes en movimiento colombiana y por lo tanto ha desarrollado los procesos que permiten la preservación de los soportes, tanto en cine como en video, donde se fijan las obras y registros audiovisuales. Esta labor incluye el rescate, la duplicación de los elementos únicos, el análisis documental, es decir, la catalogación y descripción del contenido, así como la socialización, es decir, poner a disposición de los interesados mediante la divulgación y la consulta los materiales preservados. Todas estas acciones se complementan con la conservación a largo plazo de las matrices que permitan la reproducibilidad del documento audiovisual en un futuro. La necesidad de tener espacios diseñados y acondicionados técnicamente, es decir, en condiciones controladas de humedad, temperatura y ventilación (renovación y filtración del aire) ha sido desde siempre una aspiración prioritaria. Por esta razón la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano lleva a cabo el proyecto de construcción del Centro de Conservación de Soportes Audiovisuales, en una primera etapa de unas cavas diseñadas y construidas técnicamente manteniendo los estándares normalizados a nivel internacional que permiten el almacenamiento en condiciones controladas de los elementos de tiraje. El diseño del Centro de Conservación corrió por cuenta del arquitecto Alberto Saldarriaga Roa.
La Fundación ha organizado dos conferencias en la Sala Los Acevedo del Museo de Arte Moderno con el fin de dar a conocer las experiencias que sobre la conservación de materiales documentales y específicamente de los soportes audiovisuales se han adelantado tanto en el Archivo de Bogotá como en el Archivo Fílmico de la Cinemateca Nacional de Venezuela.
CONFERENCIAS:
Martes 29 de abril
CONDICIONES AMBIENTALES PARA ARCHIVOS DOCUMENTALES
Por: Darío Rodríguez – Experto en conservación
Miércoles 30 de abril
ALMACENAMIENTO Y CONSERVACIÓN DE LOS SOPORTES AUDIOVISUALES
Por: Óscar Garbisu – Director del Archivo Fílmico de la Cinemateca Nacional de Venezuela
HORA: 5:00 p. m.
LUGAR: Sala los Acevedo (Calle 24 N. 6-00 / Bogotá, D.C.)
MUSEO DE ARTE MODERNO DE BOGOTÁ
LOS CONFERENCISTAS
Óscar Garbisu
Óscar Garbisu estudió antropología en la Universidad Central de Venezuela. Fue operador de cámara y montador en distintos largos y cortometrajes. En 1982 realizó el cortometraje El patio se está hundiendo que ganó diversos premios nacionales. Ha dirigido y coordinado las duplicaciones de antiguos filmes venezolanos: Don Leandro el inefable (1919), La Cruz de un Ángel (1929), Caracas y Maracay (1931), La Venus de Nácar (1932), Reverón (1934-38), Documentales de Ávila Films (1939-42), Juan de la Calle (1941), La Escalinata (1950), Caín Adolescente (1959), Cuentos para mayores (1962), entre otros. En numerosas oportunidades ha colaborado con la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano en proyectos de duplicación de cine mudo colombiano.
Miembro de la Junta Directiva de la ANAC (Asociación Nacional de Autores Cinematográficos) en 1985, y del Consejo Consultivo entre el año 2000 y 2003. Del mismo modo ha sido su representante ante el Fondo de Fomento Cinematográfico (FONCINE) en las Comisiones de estudio de proyectos en políticas culturales y en el comité ejecutivo. Entre 1999 y 2001 se desempeñó como Director General de la Cinemateca Nacional de Venezuela. Ha publicado trabajos en las revistas Encuadre (Consejo Nacional de la Cultura), Memoriales (Instituto de Patrimonio Cultural), Objeto Visual (Cinemateca Nacional). Coautor de Filmografía Venezolana ( 1896-1938 ) y Elogio al Icono, publicaciones de la Fundación Cinemateca Nacional de Venezuela. Actualmente es el director del Archivo Fílmico conjunto de la Cinemateca y la Biblioteca Nacional de Venezuela.
Darío Rodríguez
Químico de la Universidad Nacional de Colombia, se ha desempeñado como Asesor del Archivo de Bogotá en las áreas de conservación y como profesor en la Universidad Externado de Colombia, en la Facultad de Estudios del Patrimonio Cultural, en las asignaturas que tienen que ver con la restauración de bienes muebles. Fue director del Centro Nacional de Restauración, entidad que hizo parte de Colcultura. Posee una especialización en su profesión aplicada a la restauración y conservación del patrimonio cultural.
JOSEP RAMONEDA 19/04/2008
Babelia.com
La efervescencia revolucionaria de 1968 terminó con diferentes derrotas, pero dejó la prevalencia de la cultura de la sospecha y la autonomía del individuo. Cuarenta años después de aquella revuelta civil protagonizada por los jóvenes, el reto de la sociedad global es recuperar las actitudes que permitan enfrentarse a las nuevas formas de autoritarismo.
1 La efervescencia revolucionaria
Hoy todavía se está dando cuerpo jurídico a derechos y libertades que tienen su origen en aquel impulso
Lo mejor de la herencia del 68 es la actitud de poner siempre en cuestión cualquier enunciado que se nos ponga por delante
El 68 fue en diversos lugares del mundo un año de ?efervescencia revolucionaria?. La expresión es de Claude Lefort y me parece que define mucho mejor la realidad de los hechos que la palabra revolución. Ni en Berkeley, ni en Tokio, ni en Roma, ni en Berlín, ni en París, ni en Varsovia, ni en México, por citar los principales escenarios de aquella movida, estuvo en juego el poder político ni su ocupación entraba realmente en las expectativas de quienes llenaban las calles con sus protestas. La única excepción fue Praga, pero no se trataba de un proyecto revolucionario sino de un proceso de cambio desde el poder. Y fue la contrarrevolución ?la ocupación del país por los tanques del Pacto de Varsovia, dirigida desde el Kremlin? la que echó a los que pretendían que el socialismo evolucionara hacia formas democráticas, en sintonía con los ciudadanos.
A lo sumo podría hablarse de revolución cultural, como hizo Fernand Braudel, en la medida en que los tres ámbitos principales de la cultura ?la familia, los media y la enseñanza? sufrieron una sacudida que les cambiaría profundamente. La gran movida fue breve y en la mayoría de los lugares se impuso el retorno al orden, la reacción restauradora. De forma brutal en Polonia y en Checoslovaquia, de forma democrática en Occidente: basta recordar que en junio el general De Gaulle arrasó en las urnas y en noviembre, Nixon gana las elecciones en Estados Unidos. La revuelta por tanto se saldó con un fracaso. Pero se había puesto en marcha un proceso, lento pero imparable, de cambio de costumbres y modos de vida, cuyos efectos políticos y legales se fueron concretando lentamente. Hoy todavía se está dando cuerpo jurídico (en España en la pasada legislatura, por ejemplo) a derechos y libertades que tienen su origen en aquel impulso. El año 1968 fue el inicio de la transición liberal que culminaría en el año 1989 con la caída de los regímenes de tipo soviético. Después vino la revolución conservadora que ha hecho de la supuesta herencia de mayo el enemigo a batir. Con la cristalización de una nueva hegemonía autoritaria se cierra, a los cuarenta años de su inicio, el paradigma que entonces se abrió.
2 La dimensión universal
Aquella efervescencia revolucionaria mundial tenía obviamente peculiaridades específicas en cada lugar. En plena guerra fría, con el mundo dividido en dos bloques, la gran contestación se enfrentaba a dos formas de poder, el imperialismo americano y el imperialismo soviético. De modo que distintas eran las formas de opresión contra las que se movilizaban unos y otros y distintas eran las condiciones en que la agitación se producía. El periodista polaco Adam Michnick, en una entrevista en Le Monde, lo explicaba así: ?Los eslóganes que se gritaban en La Sorbona o en Berlín oeste estaban dirigidos contra el capitalismo, la sociedad de consumo, la democracia burguesa y también contra Estados Unidos y la guerra de Vietnam. Para nosotros era una lucha por la libertad en la cultura, en las ciencias, en la memoria histórica, por la democracia parlamentaria y, en fin, especialmente visible en Checoslovaquia, contra el imperialismo soviético, no el americano?.
Muchas de aquellas movidas tuvieron su origen en el mundo universitario. Así fue en Berlín, donde desde el año anterior se habían producido múltiples acciones estudiantiles por la reforma de la Universidad, contra la gran coalición que gobernaba Alemania y contra la guerra de Vietnam. Un grave incidente, la muerte de Benno Ohnesorg a tiros de un policía, durante una manifestación, el 2 de junio de 1967, radicalizó el proceso. Los estudiantes lanzaron una dura campaña contra los medios de comunicación del grupo Springer a los que acusaron de manipular los hechos: la prensa entraba en el campo de visión de los contestatarios. Un año más tarde, en abril de 1968, el principal líder del movimiento, Rudi Dutschke, sufrió un atentado perpetrado por un joven ultraderechista, Josef Bachman.
En México, también fueron los estudiantes con voluntad de liberalizar el mundo universitario los que protagonizaron las movilizaciones que acabarían trágicamente el 2 de octubre del 68 con la matanza de la plaza de Tlatelolco, en vigilias de los Juegos Olímpicos. Nunca se ha sabido el número de personas que murieron allí, cuando un Batallón Olimpia progubernamental empezó a disparar contra la multitud. También en Estados Unidos, los estudiantes del campus de Berkeley tuvieron un protagonismo destacado en una movida de carácter contracultural. Pero la guerra de Vietnam y la cuestión de los derechos civiles desbordaron en mucho el ámbito universitario. En 1964, bajo la presidencia de Lyndon Jonson, se aprobó la Civil Rights Act, que reconocía a los negros los derechos de los que estaban desposeídos. Fueron años en que las organizaciones proderechos civiles adquirieron mucha fuerza en la lucha por los derechos de las minorías. Pero el 4 de abril de 1968, Martin Luther King fue asesinado por James Earl Ray en Memphis, un atentado que nunca ha quedado plenamente esclarecido. El 17 de octubre, en los Juegos Olímpicos de México, los atletas americanos Tommie Smith y John Carlos, medallas de oro y bronce en doscientos metros lisos, al subir al podio levantaron el puño con un guante negro, mientras sonaba el himno americano para manifestar su pertinencia al Black Power.
Por supuesto, en París fue la Universidad, Nanterre, concretamente, el motor de la movida por cuestiones que tenían que ver con la liberalización de las costumbres. Las primeras protestas fueron contra la separación de sexos en las habitaciones de la residencia de estudiantes. El 22 de marzo la ocupación de la Universidad acabó con una acción disciplinaria contra algunos líderes estudiantiles. Ante un tribunal universitario, según ha relatado Alain Touraine, que ejerció de defensor, se dio este diálogo entre el presidente y Daniel Cohn-Bendit:
?¿Estaba usted el 22 de marzo en la Facultad?
?No, no estaba en la Facultad.
?¿Dónde estaba entonces?
?En mi casa.
?¿Y que hacía usted en su casa a las tres de la tarde?
?Hacía el amor, señor presidente, algo que a usted seguramente no le ha ocurrido nunca.
Después el movimiento iría creciendo, ocupó La Sorbona, se hizo fuerte en las calles y callejuelas del Barrio Latino, consiguió la alianza con los trabajadores que dio lugar a una huelga general sorpresa y a la gran manifestación del 13 de mayo.
Incluso en Polonia, el origen de las movilizaciones estuvo en los estudiantes y los intelectuales. Fue la suspensión de la representación teatral de una obra de Adam Mickiewicz, el más reconocido de los autores polacos, en el Teatro Nacional de Varsovia, la que desencadenó un movimiento contra la dictadura comunista que fue liquidado en tres semanas con una fuerte represión.
Pero con todas sus peculiaridades y diferencias, había un doble factor común a casi todas estas contestaciones, que es el que permite hablar de una gran contestación liberal: la crítica al autoritarismo y el antisovietismo. Y una doble novedad: el protagonismo de los jóvenes y el carácter civil ?alejado de las estructuras de poder? de la revuelta.
3 El nuevo sujeto político
Por primera vez, los jóvenes, en diversos lugares del mundo asumían el papel de sujetos del cambio social. Sin duda, tiene ello que ver con el bienestar de los años de posguerra, con la demografía ?que consolidaba la juventud como un periodo singularizado de la vida? y con la extensión social de la enseñanza superior. Casi todas las movidas del 68 tienen en las universidades su punto de partida. Casi todas ellas eran la reacción frente a formas cristalizadas de autoritarismo.
Hay cierta tradición filosófica que explica la sociedad como un compuesto de tres partes: el ámbito familiar (la vida privada); el espacio intermedio en que los individuos tejen relaciones e intercambian mercancías e ideas (lo que se acostumbra a denominar como sociedad civil) y el ámbito del poder político (el espacio público por antonomasia). La contestación del 68 fue un intento, desde este espacio civil intermedio, de romper la presión asfixiante de un espacio familiar y un espacio político claramente retardatarios, que empezaban a ser un obstáculo para el desarrollo de las sociedades modernas. Estados Unidos y Europa vivían momentos de expansión económica. Una generación de jóvenes se encontraba ante la posibilidad de pensar en algo más que los problemas de subsistencia, pero chocaba con una cultura y unas costumbres muy rígidas a derecha e izquierda (la moral de la cultura comunista, incluso en Europa occidental, no era menos restrictiva que la moral de la cultura conservadora). Las universidades crecían y se masificaban y el choque entre los estudiantes y el viejo orden académico era inevitable. La sociedad cambiaba pero el mundo familiar y el mundo político se regían por normas cada vez más obsoletas. Los estudiantes buscaban crear espacios libres donde romper los esquemas de la moral dominante. El Barrio Latino parisino se convertía así en una metáfora topológica: un lugar común en el que cada cual pudiera actuar con plena autonomía. La contestación terminó mal en todas partes, pero la liberalización de las costumbres, la desjerarquización de las relaciones sociales y la consolidación de los movimientos en defensa de los derechos civiles no dejaron de hacer camino desde aquel momento.
Es verdad que en las movidas europeas había un importante componente anticapitalista en el discurso y una empanada ideológica en la que coincidían los acentos libertarios con diversas familias de extrema izquierda, desde el trotskismo hasta el maoísmo, con discursos situacionistas y con muchas dosis de espontaneísmo crítico. Pero el principal elemento común era el antiautoritarismo, en todos los ámbitos: familiar, social y político. Lo que se traducía en una desconfianza en las instituciones, empezando por el Estado. Naturalmente, en los países comunistas el antiautoritarismo apuntaba directamente a los regímenes de tipo soviético y el marco de la contestación era la respuesta desesperada a la opresión totalitaria. Pero en Europa occidental, donde la revolución, como dijo Raymond Aron, tenía algo de quermés, el antisovietismo acompañaba al discurso anticapitalista, especialmente en aquellos países en que los partidos comunistas eran muy fuertes ?como Italia y Francia? y se les consideraba parte del mismo establishment retardatario contra el que iban las movilizaciones. En ambos países, los partidos comunistas jugaron un papel fundamental en la restauración del orden.
4 Las derrotas
La contestación terminó mal en todas partes. Si de una revolución convencional se hubiese tratado, habría que decir que la derrota fue total y absoluta. Puesto que distintas eran las circunstancias, distintas fueron las derrotas y sus consecuencias.
En los países del Este se impuso la represión. Pero en Varsovia ?aunque el movimiento fue desmantelado en sólo tres semanas? aquellas movilizaciones están en el inicio de lo que después sería el sindicalismo cristiano tan decisivo en la caída del régimen comunista. En Checoslovaquia, el retroceso fue extraordinario. La sustitución de Dubcek por el colaboracionista Husak un año después de la entrada de los tanques impuso una brutal normalización que hundió al país en una especie de purgatorio. Pero Checoslovaquia era realmente diferente de los demás porque allí sí que lo que estaba en juego era el poder, el intento de transformar el socialismo iniciado por un grupo de dirigentes comunistas.
En Estados Unidos, la tensión se desplazó a la guerra de Vietnam. 1968 fue el año de la matanza de My Lai. La tremenda herida, todavía hoy no suturada, del desastre de Vietnam marcó un par de generaciones americanas. La movilización universitaria perdió fuerza y los movimientos de derechos civiles también. La victoria electoral de Nixon cerró las esperanzas de una década que había empezado con el optimismo kennedyano. Los setenta fueron años muy amargos en Norteamérica.
Los acuerdos entre el Gobierno y los sindicatos dinamitaron Mayo del 68 en Francia al sacar a los trabajadores de la movida. La derecha ganó arrolladoramente las elecciones, después de una masiva manifestación de apelación al orden en cuya primera fila resulta todavía hoy llamativa la presencia de un rebelde convertido al gaullismo como André Malraux. De Gaulle, herido de muerte, se fue un año más tarde. Y con él quizás el símbolo más imponente de la vieja cultura social y política. Una parte de los jóvenes de Mayo alimentó a los partidos de extrema izquierda, que todavía hoy tienen presencia electoral en Francia. Algunos grupúsculos desaparecieron pronto, como los encuadrados en el delirio maoísta, pero nos dejaron la imagen de Sartre inculpado por vender La Cause du Peuple y una frase memorable del general De Gaulle: ?No se puede condenar a Voltaire?. Otros buscaron la ruptura con la sociedad en el mundo rural, donde todavía quedan restos de las comunas de la época. La violencia política no cuajó. Action Directe, el grupúsculo terrorista más importante, tuvo vida efímera. La mayoría se incorporó paulatinamente a la normalidad democrática.
Donde el día después resultó más doloroso fue en Alemania y, especialmente, en Italia. En Alemania, la Baader-Meinhoff puso el terrorismo en escena, aunque fue un fenómeno limitado a un número pequeño de personas. Italia viviría la experiencia de los años de plomo, en que la violencia de extrema izquierda y de extrema derecha hizo estragos en una espiral que degradó profundamente la vida civil y alcanzó las tripas del Estado italiano, ya por sí muy corrupto.
La matanza de la plaza de las Tres Culturas de México fue en cierto modo el anuncio de una enorme contracción autoritaria en América Latina.
5 Las herencias
La gran contestación del 68 fue una sorpresa. Había una cierta sensación de estancamiento, de inmovilismo, en la Europa de las treinta gloriosas, un balneario protegido por el paraguas nuclear de la guerra fría. De maneras distintas, Daniel Bell y Herbert Marcuse habían advertido sobre la capacidad del sistema de integrar sus contradicciones. El desenlace de la efervescencia revolucionaria del 68 confirmó sus hipótesis. El sistema fue perfectamente capaz de asumir, trillar y triturar aquella negatividad que por unos meses alimentó el sueño del gran cambio. Y el proceso de liberalización que se puso entonces en marcha siguió caminos a veces contradictorios y, a menudo, lejanos de aquel impulso inicial. El discurso del 68 tenía mucho de libertario y de crítico con el Estado, más tarde la crítica del Estado, en manos de los liberales conservadores que pusieron en marcha la revolución de los ochenta y noventa ?ésta sí que concernía directamente a la conquista del poder? se convirtió en desprestigio y debilitación del Estado en lo económico y en despliegue del control social en lo político.
La amalgama ideológica era tal que se hace difícil establecer los referentes ideológicos de aquellas movidas. Las apelaciones al marxismo, al trotskismo y al leninismo eran abundantes. Pero fue significativo el énfasis en la relación entre sexo, psicología y política que llevó a nombres como Freud o Reich. También el situacionismo tuvo su voz. Y en América cuajó la vía contraculturalista que acompaña a la cultura hippy. Herbert Marcuse por sus análisis de la relación entre economía, tecnología, cultura y subjetividad y por su crítica al marxismo ortodoxo fue considerado uno de los referentes. Raymond Aron habla de Les heritiers, de Pierre Bourdieu, como libro de cabecera de la movida francesa. También de la noción de grupo de fusión de la Crítica de la razón dialéctica, de Sartre. En cualquier caso, los filósofos de la sospecha, el trío Marx-Freud-Nietzsche, articularon, especialmente en Francia, buena parte del pensamiento de la época.
Aquella experiencia marcó a la generación de los que el año 1968 rondábamos la veintena. Por un lado, pesó sobre nosotros ?lo digo así, porque es mi generación? el habernos autoungido como la generación moderna por excelencia. Ha costado entender que el tiempo pasa para todos y que la patente de modernidad no tiene dueño. Por otra parte, la pulsión antiautoritaria ?probablemente la mejor herencia de aquellos años? también generó monstruos. He dicho, a veces, que fuimos mucho mejores hijos ?en la medida en que supimos plantar cara a nuestros padres? que padres ?en la medida en que no hemos osado plantar cara a nuestros hijos?. Con nuestra actitud ?y la potencia integradora de las contradicciones que el capitalismo tiene? les hemos dejado sin espacio para la transgresión. Otros perdedores, víctimas de cierta frivolidad que acompañó a la contestación, de los que nunca se habla, son la generación de la droga, los que pensaron que la fiesta continuaba en la heroína y lo pagaron con la vida.
El paradigma que se abrió hace cuarenta años con la contestación de las formas de autoridad dominantes, a uno y otro lado de la guerra fría, se ha agotado. La transición liberal culminó con el hundimiento de los sistemas de tipo soviético y con la fantasía de que el triunfo de la democracia liberal significaba el fin de la historia. Después vino la restauración conservadora que se estrelló en la guerra contra Irak tras imponer el discurso de la seguridad como forma del autoritarismo en la sociedad de la información. Como ha escrito Fred Halliday, ?la invasión norteamericana de Irak en 2003 supuso para los ideales y para la legalidad de la intervención humanitaria lo mismo que supuso la invasión de Hungría en 1956 y de Checoslovaquia en 1968 para el comunismo internacional?. Un ciclo se cierra.
Para mí, lo mejor de la herencia del 68 es la cultura de la sospecha, la actitud que consiste en poner siempre en cuestión cualquier enunciado que se nos ponga por delante y no dar nunca por definitivas las ideas recibidas; y el acento libertario, la autonomía del individuo frente a todas las promesas comunitaristas, culturales o religiosas. Cuarenta años después estas dos actitudes se echan de menos a la hora romper las nuevas formas de autoritarismo basadas en el triángulo que forman la seguridad como ideología, la competitividad como principio de vida y el sálvese quien pueda como destino.
Lea este ensayo en Babelia.com
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Pie de foto: El 10 de mayo, víspera de la noche de las barricadas, el diario ‘Le Monde’ publicó un artículo firmado por Sastre (en la foto), Blanchot, Gorz, Klossowski, Lacan, Lefebvre y Nadeau, en el que los escritores expresaban su solidaridad con el movimiento estudiantil, subrayando el alcance de su rebelión contra la sociedad del bienestar, su denuncia de las mentiras del poder político y los medios de comunicación. [El País.com]
Harry Bellet
Article paru dans l’édition du 20.04.08.
Le Monde.fr.
Ils sont fous, ces Belges ! La 26e édition d’ArtBrussels, la foire de Bruxelles qui se tient jusqu’au 21 avril, est une des plus déjantées qui soient. Un symbole ? Les organisateurs ont demandé à l’artiste Wim Delvoye, célèbre pour ses cochons aux tatouages de Hell’s angels, de couper le cordon le soir du vernissage. Un privilège d’ordinaire réservé aux ministres en exercice. Il a aussi un stand pour lui tout seul, une boutique où il vend ses boîtes de jouets fabriquées en Chine, qui le représentent avec son matériel de tatoueur, et un nouveau produit dérivé, un puzzle de 1 500 pièces à ne pas laisser à la portée des enfants.
A arpenter les allées, où sont regroupés 180 exposants, la sensation se confirme : il y a des foires qu’il faudrait interdire aux moins de 18 ans. Encore que les mômes présents ne semblent guère traumatisés. Certains rigolent même franchement devant une sculpture d’Olivier Blanckart, portrait bien plus grand que nature de Catherine Millet, juchée sur un socle constitué d’un empilage du livre qui l’a rendue célèbre hors du milieu de l’art, La Vie sexuelle de Catherine M. L’oeuvre est intitulée In Deae M. Templo. Les latinistes et les connaisseurs de ladite vie sexuelle apprécieront.
Même la très sérieuse galerie 1900-2000 semble saisie par le démon, avec, pour sa première participation à la foire, un cabinet assez particulier. C’est aussi une des rares montrant de l’art moderne, et non seulement des oeuvres récentes : de leur propre aveu, les organisateurs ont favorisé les galeries émergentes et l’art le plus contemporain. Une tendance mondiale qui, à Madrid, donnait un triste résultat.
A Bruxelles, non. On a rarement entendu autant de rires dans une foire. Des gloussements de poules, aussi. Des gallinacés, des vrais, oeuvre de Koen Vanmechelen qui présente son projet de Poulets cosmopolites. La onzième génération d’une série de croisements de volatiles d’origines différentes, pour aboutir au coq universel.
Le poulailler fait partie d’une nouvelle section, baptisée “Ephemeral Fringes”, confiée non à des marchands, mais à un commissaire d’exposition, Filip Luyckx. Il a ainsi choisi de montrer un film réalisé à partir d’une installation que le Bulgare Nedko Solakov avait montrée à Bruxelles en 2007, et intitulée Confidentialité garantie : il avait alors créé un stand, avec des acteurs jouant le rôle des marchands et des acheteurs, qui se présentait comme une officine de blanchiment d’argent. Les vrais visiteurs, interloqués ou intéressés, pouvaient surprendre des dialogues comme “15 millions ? Je vous amène l’argent à Cologne…”. Le film tiré de cette aventure est projeté ici, sous le titre évocateur Le Meilleur art que vous puissiez acheter avec votre argent sale. Une fiction, bien entendu…
Mais cette foire un peu foldingue et bon enfant ne fait pas que des heureux. Surtout parmi les galeristes plus classiques, belges notamment, qui ont été évincés de la sélection pour faire place aux jeunes. Le quotidien Le Soir s’en indigne, parlant de “pauvres surprises”. Mais les organisateurs tiennent bon. Pour eux, c’est une question de survie : la plus ancienne foire du monde, celle de Cologne, a décalé ses dates pour faire concurrence à Bruxelles. Et il n’y aura pas assez de collectionneurs pour tout le monde.
From: Charlotte Klonk
Date: Wed, 16 Apr 2008
Subject: JOB: Junior Professorship, Humboldt-University Berlin
JUNIOR PROFESSORSHIP IN ART HISTORY (W1)
The Department of History of Art at the Humboldt-Universität of Berlin is
seeking to appoint a leading scholar in the history of design and material
culture to a junior professorship. The position offered is for 3 years in
the first instance, commencing on 1 October 2008 (or an alternative date to
be agreed), with the possibility of an extension for a further 3 years.
The postholder will undertake independent research, teach (4 hours per week
before evaluation, 6 hours after the extension of the contract) and make
appropriate contribution to the successful running of the Department.
Applicants will have a Ph.D. in the history of design and material culture
and an excellent publications list.
Applications, quoting reference JP/009/08 should be addressed to
Dekanat
Philosophische Fakultät III
Humboldt-Universität zu Berlin
Unter den Linden 6
10099 Berlin
Germany
In order to ensure equal opportunities applications from qualified women are
particularly encouraged. Equally qualified disabled applicants will receive
preferential treatment.
Deadline: 29.05.2008
CONVOCATORIA/CALL FOR PROPOSALS
Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM
XXXII Coloquio Internacional de Historia del Arte
Apropiarse del arte: impulsos y pasiones
del 13 al 16 de octubre de 2008
De las formas de vida, acciones, creaciones, revoluciones, inventos que se
deben a la especie humana, el arte es particularmente apreciado, el más
estable y el de mayor trascendencia universal. Se trata del conjunto de
obras proclamado y situado históricamente como manifestación artística. La
generación de las obras artísticas (sean éstas eventos, acciones,
construcciones, objetos, experiencias y hasta proyectos mentales) ha nutrido
más que cualquiera otra actividad esa summa de actitudes, símbolos,
acumulaciones, lenguajes, etcétera, que genéricamente el ser humano ha
denominado cultura, la cual se ha hecho evidente e imprescindible a través
de las historias locales de los grupos, etnias, pueblos y naciones. Incluso
se ha considerado pertinente hablar de una cultura universal trayendo a
colación y considerando a ciertas obras y manifestaciones artísticas que
resultan, por consenso, trascendentalmente universales.
Se trata en este Coloquio de exponer, analizar y discutir los
procesos de apropiación que los seres y grupos humanos, las instituciones,
los historiadores y los críticos, y hasta los mismos creadores han realizado
alrededor de los productos artísticos, ya sea para impulsarlos, elogiarlos,
registrarlos, continuarlos, destruirlos y censurarlos; o bien para asegurar
o anular su vigencia dentro de un contexto social concreto o, incluso, a
veces, en una dimensión universal. Desde la acción de Marcel Duchamp de
ponerle bigotes a La Gioconda hasta la destrucción, perpetrada por los
talibanes, de los Budas Gigantes de Bamiyán; desde el apoyo creativo que
Frida Kahlo y otros artistas mexicanos encuentran en los exvotos y las
artesanías indígenas, y la proclamación de la UNESCO de ciertas obras como
“patrimonio cultural de la humanidad”, hasta la destrucción masiva de las
obras de arte mesopotámico por los invasores estadounidenses y británicos en
Irak proliferan en los casos que los grupos humanos enfrentan simultáneas
acciones de tracción y atracción ante las obras artísticas. Por una parte,
valoran a la obra y a la manifestación artísticas como presencias
ineludibles y paradigmáticas de su propia superación enriquecedora y, por
otra parte, hacen que nazca en la conciencia humana el prurito de la
destrucción de las obras de arte y, por ende, de la autodestrucción.
Aparecen entonces cuestiones como la de si adquiere el valor de obra de arte
una exposición de obras de arte o un texto escrito alrededor de una postura
o evento artístico.
En este Coloquio se expondrán las situaciones, experiencias y
acciones de apropiación del arte en tres niveles distintos: 1) aspectos y
acciones críticas, agresivas y negativas de los distintos tipos de
apropiación del arte; 2) como acto propiciatorio en la creatividad y
organización de las culturas locales o de manera individual con fines
diversos, limitados y concretos; y 3) como fenómeno colectivo
universalizador, y en una dinámica histórico-evolutiva, en la dimensión de
un meta-lenguaje relacionado con la filosofía, la religión y la estética.
Estos tres niveles se desarrollarán en las siguientes mesas:
I. Apropiación de la obra de arte como acto de bandidaje, apoderamiento
material y social, coleccionismo, compra-venta, lavado de dinero o valor de
cambio, destrucción de objetos y valores estéticos, religiosos, étnicos o
nacionales. Como saqueo para enriquecimiento de colecciones privadas.
Contrabando, plagio y copia de las obras de arte. Valor de uso y valor de
cambio en la obra de arte. Fetichismo y rehen-ismo. Apropiación de la obra
de arte como destrucción material y simbólica de un enemigo asimismo
material y simbólico; como depredación ideológica; como manifestación
individual de pulsiones psicológicas, culturales y políticas; como acto de
descalificación de cualquier tipo.
II. Apropiación del arte para hacer arte, para historiarlo, divulgarlo,
interpretarlo, hacerlo público, etcétera; para su procesamiento individual y
para registro, descripción, valoración y ubicación histórica y social; para
su interpretación trascendente en el tiempo y en el espacio: derechos de
autor y salvaguarda del arte. Para el establecimiento de parámetros
teóricos; para vincular y establecer relaciones con otras artes, actividades
y objetos materiales e inmateriales; para socializar el conocimiento
teórico, histórico e inmediato de las mismas obras artísticas. Apropiación
del arte para definir las culturas; para hacer política, publicidad, crítica
histórica; para construir y hacer funcionar museos, galerías, salas de
exposición, etcétera; para establecer los parámetros mismos de la historia
local, regional, nacional y universal. Se trata de analizar la obras de arte
como mostración y ostentación de poder; también como ordenamiento y
descripción didáctica y como apropiación cultural, para suscitar nuevas e
inéditas emociones, sentimientos y conocimientos.
III. Apropiación del arte como acción y producto universalizador y
trascendente en lo colectivo y social. El tratamiento de la obra de arte
para su reconversión, siempre cambiante y no definitiva, de la cultura local
y universal. El arte convertido en religión y la religión convertida en
arte, su tratamiento para contemplar, aceptar y pugnar por la idea de
“progreso y desarrollo” de la humanidad; para escribir la historia local,
regional, nacional e incluso universal; para establecer una convicción
interna y personal que coadyuve al forjamiento de una visión del mundo
secular, “científica” o materialista e, incluso, totalizadora; para
establecer parámetros de comunicación y comprensión universales; para
interpretar el mundo; para crear una visión del mundo; para creer en el
mundo.
BASES
1. Las propuestas deberán presentarse en idioma español o inglés, tener un
título tentativo y un resumen que no exceda 300 palabras sobre el trabajo a
desarrollar. Se recibirá únicamente una propuesta por autor.
2. Se deberá indicar, con una breve fundamentación, la mesa de trabajo en la
que se desea participar. Se debe anexar un resumen del curriculum vitae, no
mayor de dos cuartillas, donde se destaquen sus principales trabajos
académicos.
3. La fecha límite para recibir propuestas es el viernes 18 de abril.
4. Las propuestas serán examinadas por un Comité, integrado por miembros del
Instituto de Investigaciones Estéticas y especialistas en la materia, que
las seleccionará con base en criterios de calidad y referencia a la
temática. Se aceptará un total 25 ponencias.
5. El viernes 9 de de mayo se dará a conocer la decisión del Comité, que
será inapelable.
6. La fecha de entrega del texto definitivo de la ponencia que se presentará
en el Coloquio es el viernes 26 de septiembre.
English Version / Send proposals
The Institute of Esthetic Research of the National Autonomous University of
Mexico is pleased to extend an invitation to art historians,
anthropologists, archeologists and others interested in the life of cultural
objects to present proposals to participate in the
XXXII International Art History Colloquium
Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM
13-16 de octubre de 2008
APPROPRIATING ART: IMPULSES AND PASSIONS
From life forms, actions, creations, revolutions, and inventions made by
humans, art is particularly appreciated, is the most stable and has the
greatest universal importance. It is about the proclaimed works historically
situated as artistic manifestation. The generation of artistic works
(events, actions, constructions, objects, experiences and even mental
projections) have, more than any other activity, nurtured this summa of
attitudes, symbols, accumulations, languages, etcetera that the human being
generically has called culture, which has been made evident and essential
throughout group, ethnic and national histories. It has been considered
pertinent to talk about a universal culture bringing together a collation
and considering certain works and artistic manifestations that result to be
by consensus, transcendentally universal.
This colloquium is about presenting, analyzing and discussing
appropriation processes, which human groups, institutions, historians and
critics and even creators have carried out dealing with artistic products,
whether to impulse, praise, register, continue, destruct or censure them, or
to assure or annul their validity within a concrete social context or even,
at times, a universal dimension. From Marcel Duchamp’s action of putting a
mustache on La Gioconda to the destruction of Bamiyán’s Giant Buddha
perpetrated by Taliban; from the creative support that Frida Kahlo and other
Mexican artists encountered in the exvotos and indigenous crafts, and
UNESCO’S proclamation of certain works as “cultural heritage of humanity” to
the massive destruction of Mesopotamian art by US and British invaders in
Iraq cases of human groups confronting simultaneous actions of detraction
and attraction to artistic works proliferate. On one hand, artistic works
and manifestations are valued as ineludible presences and paradigms of one’s
own enrichment and on the other hand, the urge of destruction of these works
is born in human consciousness, and thus, that of auto-destruction.
Therefore questions appear, such as if an art exposition or a written text
about an artistic position or event has artistic value.
In this colloquium, situations, experiences and actions of
artistic appropriation will be presented on three distinct levels: 1)
aspects and critical, aggressive and negative actions of the different types
of appropriation of art; 2) as an act of conducing in the creativity and
organization of local cultures or individual mannerisms with diverse,
limited, and concrete ends; and 3) as a universal collective phenomenon and
a historical-evolutionary dynamic, in the dimension of a meta-language
related with philosophy, religion, and esthetics. These three levels are
developed in the following panels:
I. Appropriation of art work as an act of robbery, material and social
seizure, collection, selling-buying, money laundering or exchange value
object destruction and esthetic, religious, ethnic or national values. Such
as looting to enrich private collections, artwork contraband, plagiary, and
copying, use and exchange value, fetishism and rehen-ism. Appropriation of
artwork as material and symbolic destruction and of the enemy as well as
ideological predation, such as individual manifestation of psychological,
cultural and political impulses, or as any discrediting act.
II. Appropriation of art to make art, make it history, popularize it,
interpret it, make it public, etcetera; for its individual processing, and
for register, description, appreciation, and historical and social location;
for its transcendent interpretation throughout time and space; author rights
and art safekeeping. To establish theoretic parameters, link and establish
relationships with other types of art, activities and material and
immaterial objects; to socialize theoretical and historical knowledge and
artwork itself. Appropriation of art to define cultures, politics,
publicity, historical reviews, to construct museums, galleries, exposition
halls, etcetera and make them work, to establish the same parameters for
local, regional, national and universal history. It is about analyzing
artwork as demonstration and ostentation of power; also as regulation and
didactic description, and as cultural appropriation to provoke new and
unedited emotions, feelings, and knowledge.
III. Appropriation of art as a universal and transcendent action and project
in the collective and social realm. The treatment of artwork for its always
changing and non-definitive reconstruction, of local and universal culture.
Art converted in religion and religion converted in art, its position to
contemplate, accept, and fight for the idea of “progression and development”
of humanity; to write local, regional, national and even universal history;
to establish an internal and personal conviction that brings together the
foraging of a secular, “scientific”, material and even a whole world vision
to establish parameters of communication and universal comprehension; to
interpret the world, to create a world vision, to believe in the world.
Criteria for acceptance
Proposals should be written in Spanish or English, in an abstract about the
work to be developed no longer than 300 words and with a tentative title. No
more than one proposal per author will be admitted.
The proposals must indicate, with a brief outline of motives, the panel in
which applicants wish to participate. Authors should annex a curriculum
vitae, of no more than two pages, mentioning their main academic works and
publications.
The deadline for receiving proposals is Friday April 18th
Submitted proposals will be examined by a Selection Committee, made up of
members of Instituto de Investigaciones Estéticas and other specialists in
the subjects. The Committee will select proposals on the basis of quality
and relevance of the subject matter. A total of 25 proposals will be
accepted.
The Selection Committee will make known the selected proposals on Friday May
9. The decision will be final and unappealable.
The deadline for papers (definitive text) accepted for presentation in the
Colloquium is Friday September 26
Informes / Submission of proposals
UNAM-Instituto de Investigaciones Estéticas
Circuito M. de la Cueva, Cd. Universitaria,
Coyoacán, México, D.F., 04510
Tel. (52 55) 5665 2465, (52 55) 5665 7641
Fax. (52 55) 5665 4740
Correos electrónicos:
NY Arts Magazine
El Índice de Planeta Feliz que realiza la organización británica New Economics Foundation ubica a Colombia en el segundo lugar de los países más felices del mundo superado solamente por la isla del Pacífico Vanuatu, en cambio la también británica organización Economist Intelligence Unit le dio el puesto número 116 en el Índice Global de Tranquilidad lo cual significa que nuestro país es, según este ranking, un poco menos violento que Irak a solo cinco puestos por debajo finalizando la lista de 121 países.
Ser muy feliz entre tanta violencia es una dualidad como tantas de la sociedad colombiana cuyas características y comportamientos no parecen coincidir, en cambio si aparentan confrontarse hasta en los terrenos artísticos que por supuesto no escapan al desarrollo nacional. El llamado del arte en Colombia es paradójico en cuanto actitudes y propósitos como compromisos y omisiones; hay obras evidentemente influenciadas por el conflicto mientras otras hacen caso omiso a él pero no por eso menos desprendidas de su contexto o ingenuas de su temporalidad.
Aquello que las diferencia parece ser una supuesta relación desigual con la ética, un punto muy polémico para el arte contemporáneo que es tan heterogéneo como esa misma noción; si algo caracteriza la producción actual es la disolución de los límites estéticos, técnicos y por supuesto éticos, y la invasión hacia las esferas tradicionalmente restringidas. Entonces comenzamos a ver trabajos comúnmente sobre las víctimas de un conflicto que nos asigna un número más allá del centenar, confundiendo la práctica artística con un activismo mesiánico bañado en el racionalismo moderno de las vanguardias del siglo XX, aunque sea eso cosa del pasado.
Por lo tanto cierta actividad panfletaria tan proliferante por estos hace desaparecer el arte para sumarse a las provocaciones y rechazos sociales que no conducen a nada concreto, luego entendemos y muchas veces compartimos, las críticas hacia obras que exponen la “colombianidad” en países más tranquilos para que éstos sean más felices divirtiéndose con nuestra violencia. Pero por ningún motivo hay que desconocer que hay una vasta producción artística en Colombia que asume su situación socio-política con investigaciones rigurosas y señalamientos importantes que no refuercen prejuicios que irónicamente otras propuestas intentan destruir.
En ese sentido, Alejandro Ospina, en su reciente proyecto Ventana, evitaba hacer juicios sobre unas imágenes muy fuertes cuya magnitud particular reemplaza su dimensión física por digital para ofrecerse neutralizada en el flujo cibernético: “Cuando uno ‘googlea’ Colombia-flores, Colombia-lindo Colombia-lo que sea, termina llevándote siempre al conflicto”. No por eso, hay que tomar a la ligera un nivel de percepción que invierte la intención de su trabajo: “Lo que me ha impresionado mucho es la resistencia de los colombianos hacia la violencia, lo cual me interesa más que la violencia en sí. ¿Por qué somos uno de los países más violentos y al mismo tiempo uno de los más felices? Esa resistencia me parece muy interesante”. Como las carreteras colombianas que, conectando lugares, visitan cantidades de ciudades y pueblos sin tener que entrar necesariamente en ellos, solo circundándolos para respetar las dimensiones de experiencias que allí ocurren, tal como el tema de la violencia y su relación con el arte; finalmente esos lugares de tránsito hacen parte del camino y no necesariamente el destino.
Los artistas expresan al unísono el derecho que sienten de utilizar su país porque lo que ahí ocurra más que patrimonio nacional es personal; no hay prohibiciones ni regulaciones sobre el material que “produce” Colombia, por la tanto los discursos reiterativos que juzgan los trabajos que señalan, denuncias y subvierten problemas sociales, atribuyéndoles términos como malo, incorrecto o amoral, procuran invalidar a como de lugar, la legitimidad de un acto reflexivo sobre una cotidianidad imposible de evadir, posibilidad que indudablemente existe siempre y cuando la distancia crítica le permita al artista reconsiderar aquellas reflexiones que estén al borde de la comodidad que conlleva el “compromiso político” ejecutado desde la tribuna artística o abandonarlas una vez se encuentren del lado oportunista.
Entendamos entonces, que lo debatible son las posibles entradas a ese “asunto artístico” tan álgido, muchas veces resuelto con una contundencia que logra escaparse de su contexto particular para insertarse en uno más universal que encuentra la posibilidad de vivir la propuesta con igual coherencia y entendimiento, haciendo de las dinámicas internas y externas, un ritmo inconfundible como la Sístole y Diástole, que en el video de Juan Melo se refiere, en primer lugar a la desaparición y aparición de un dibujo de Colombia hecho con cocaína; muerte y recreación nacional que ocurre mientras alguien aspira el motivo de un prejuicio popular que en segundo lugar, produce una serie de efectos rítmicos (según la terminología que estamos empleando) que completan una amplia oferta de asociaciones y significados.
Es un trabajo que podríamos definir minimalista en su formalización, abundante en su contenido, comprometido con su contexto pero generoso con uno menos local y ante todo, agudamente directo al sistema circulatorio de políticas nacionales e incluso internacionales.
La actitud política de un artista nada tiene que ver con colores partidistas ni con gestos politiqueros. Si miramos con atención los trabajos políticos bien logrados, evitan caer en el cliché de la representación de la guerra, la masacre o el desplazamiento, recurriendo paradójicamente y alterando efectivamente el prejuicio del país violento, coquero o desfachatado como en el caso del trabajo de Francesca Bellini Joseph: “las máquinas expiatorias tienen unos alcances insospechados porque develan con ironía los prejuicios sociales, culturales, de género y por supuesto religiosos. Les sirven a todos pero cada cual tiene que ver, según sus pecados, cual es la que más le conviene”.
Lo que ocurrió en el Palacio de Justicia, el poder político que representa la Alcaldía y aún más la poderosa arquitectura del Congreso de donde salen una cantidad de escándalos, no menos que desde la institución religiosa, llevó a Bellini a pensar en las capas tácitas de pecados, culpas y lamentaciones que se superpusieron desde tiempos coloniales “en ese momento sentí lo fuerte que puede llegar a ser La Plaza de Bolívar porque cuando cargaba la máquina y recorría sus lados pensaba en la cantidad de signos que se podían expiar, tantos que mi máquina resultaba insuficiente”
En este trabajo la combinación de dos elementos diferentes, que en gramática son la sintaxis y el significado relevante del semantikos, hacen de cada máquina una suerte de poesía “objetual”, cuya forma proyecta una amplitud de significados y libre asociaciones.
Las bombas, por ejemplo, tienen una doble significado en Colombia; por un lado su dimensión festiva la convierte en un elemento de relación social, un icono que encarna cualidades livianas, inofensivas, sensibles a los motivos que ella concentra y metáfora de un país feliz. La contraparte es un dispositivo explosivo, dañino y pesado, icono del país violento. “El carro bomba” de Carlos Blanco explora esa dualidad haciendo de las sensibilidades sujetas a un tema tan delicado, una experiencia lúdica: “Quiero que el espectador que venga, sienta lo que es el miedo en esta contemporaneidad. Generarle eso, con un sentido positivo, hace que se confronte con sus miedos y cambie”.
“El carro bomba” es una imagen fantástica de una estructura hecha en papel seda elevada por acción de las bombas alterando la noción de su referente. La relación por oposición es muy marcada en su caso, no solo entre levedad y pesadez sino también su contenido lúdico enfrentado al peligro inminente de la liberación del gas que soporta la estructura, mientras unas agujas amenazadoras se erigen desde el suelo esperando un encuentro violento que acabe con la felicidad de un ensueño ingenuo para mostrar la realidad de una guerra que de ninguna manera es juego de niños.
Rodrigo Echeverri, en cambio, explora otra dimensión de la guerra, una estéticamente ideológica relacionada con el lenguaje que históricamente ha sido un arma mucho más amenazadora que la bomba atómica; el conocimiento ha sido el propósito recurrente de la ambición humana y el motivo del castigo divino que significó la expulsión del paraíso. La dimensión del saber es vertical porque asciende hacia al cielo buscando conquistarlo y encuentra varias metáforas de las cuales la más conocida es la Torre de Babel, que a su vez, representa el poder constructivo o destructivo de la palabra.
Con la aparición del libro en Sumeria se fundó la más extraña relación entre el hombre y el saber, desde los biblofagos hasta los bibloclastas. En Bibliografías, Echeverri interviene ciertos libros fundando una dualidad entre su contenido y el dibujo. Para Rodrigo Echeverri “la transmisión de conocimiento esta mediada por intereses que están por encima de su receptor. La censura y hasta la manipulación de las ideas contenidas en los libros son prácticas que se continúan haciendo, aunque es un fenómeno que se presenta con mayor frecuencia en los medios masivos de comunicación, en cierta medida porque la educación deficiente limita el acceso a la lectura”.
Tanto la felicidad como la violencia en Colombia no fueron establecidas por ella misma sino por la mirada del otro que emite juicios desde su condición. La incómoda relación entre el que mira y el que observa, juez y reo, sujeto y objeto se mide globalmente por un index político y económico, que es el poder para concederse posiciones. La conducta aprendida, asimilada y aceptada del artista produce y refuerza estereotipos para que los tranquilos se alegren, ya que los intranquilos igualmente felices serán; el artista que entiende que puede utilizar ese material (uno que es globalizado), se desdobla para verse funcionando como artista y como nodo del tejido social a la vez, comprende que la violencia, la guerra y el conflicto tienen más de una dimensión, muchas veces contradictorias porque algunas son de entrada y otras de salida, a veces hacen señalamientos y otras omisiones.
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Fotografía: Carlos Blanco
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