RODIN en el MamBo [Bogotá, D.C]

1 05 2008

María Cristina Pignalosa
Redactora de El TIEMPO

Nadie que haya visto el poder expresivo del famoso Pensador de Rodin podría creer que su autor fue rechazado en tres ocasiones para ingresar a la Escuela de Bellas Artes de París por ser considerado un tallador de madera de menor nivel.

Casi siglo y medio después, su obra dista mucho de esas consideraciones, es un ícono universal de la escultura y bajo ese rótulo se está exhibiendo en Bogotá , como parte de la celebración de los 45 años del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo).

Se trata de la tercera etapa de la muestra La Era de Rodin, con obras del Museo Soumaya, de México, y el Museo de Arte de Ponce, Fundación Luis A. Ferré, de Puerto Rico, que ya recorrieron los Estados Unidos y México. Las figuras que veremos de Augusto Rodin (nacido en París en 1840) revelan su pasión interior, la voluntad que lo llevó a elevarse por encima de su origen humilde, con una habilidad asombrosa para crear movimiento a través de juegos de luz.

“Rodin no fue muy buen estudiante en la escuela preparatoria, intentó ser sacerdote y estudio Bellas artes con especialización en arte ornamental”, recuerda la crítica de arte Ana María Escallón. Sin embargo, cuando Rodin cumplió 30 años pudo conocer las obras monumentales de Miguel Angel y su visión del arte cambió. “Después de un viaje a Florencia, descubrió la escultura y comenzó su carrera brillante y prolífica dentro de la tendencia impresionista. En sus esculturas importa el sentimiento de las formas”, agrega Escallón.

La figura naturalista de Rodin se apartó de la estilización convencional y en 1880 recibió una comisión para realizar proyectos tridimensionales, principalmente uno que fue obsesión durante su vida: Las puertas del infierno, para un futuro museo de artes decorativas. Este enorme proyecto nunca fue terminado, pero muchas de las 200 figuras que contiene fueron realizadas individualmente por el artista y se vaciaron en bronce y otros materiales, en proporciones mayores para convertirlas en esculturas y piezas individuales.

Entre estas, sus más famosas y conocidas son El Beso y el Pensador, de las cuales se hicieron varias copias y pueden verse en la muestra del MamBo. Otras copias, realizadas en mármol fueron hechas, bajo su supervisión, por sus alumnos artistas talladores. La otra pasión que moldeó algo más que sus volúmenes fue su relación con Camille Claudel, sobre la cual han corrido ríos de tinta en la historia del arte. “No puedo deslindar a Rodin de esa otra creadora, cuyos trabajos también se exhiben en Bogotá”.

Ella fue su alumna, su musa, su inspiradora y su amante. Con Camille Claudel, el gran escultor vivió una relación, de atracción y evitación, que duró más de 15 años y que inspiró obras tan significativas como Los amantes o El beso”, dice el investigador Fernando Toledo. Esa presencia marcó al artista y al hombre. “Se dice que Rodin, asustado por su belleza, personalidad y talento, intentaba rebajar el trabajo de Camille. Algunas cartas de la artista manifiestan su inconformismo sobre el trato que Rodin le daba. Claudel escribe que Rodin se aprovechaba de ella, y que algunas obras que presentaba como propias eran producto de su talento menospreciado”, explica María Elvira Ardila, curadora Museo de Arte Moderno de Bogotá.

De hecho, en la exposición La Era de Rodin se incluyen tres esculturas de Camille: El gran vals, La ola y La implorante. Es un privilegio, porque buena parte de su obra fue destruida por la propia autora, en un arranque de locura, luego de que rompió con Rodin y se sumergió en una terrible soledad. “Cada vez que voy a París, no puedo dejar de pasar por delante del apartamento, en el Quai Bourbon de la Isla de San Luis, de donde la sacaron para internarla en el manicomio del que no regresaría jamás”, asegura Toledo.

Un sello imborrable

Para muchos críticos, Rodin es el responsable de haber reubicado la escultura en el camino del arte y en el centro de la atención pública, después de que ocupó una posición secundaria, lánguida y decorativa en las primeras décadas del siglo XIX. Sus figuras ganaron a través de simplificaciones de la forma, exageraciones a propósito y a veces un toque de no terminado que fue llevado a extremos en otras piezas de gran tamaño. “La fragmentación y la expresividad en la obra de Rodin lo definen como un autor moderno. Antes no se consideraba una figura fragmentada como una obra terminada. Era impensable que una mano, un torso, o un brazo fuera una obra de arte cabal”, afirma Gabriela Huertas Tamayo, curadora de la exposición que se ve en Bogotá.

Este cambio radical en los cánones estéticos de la época causó que muchas de sus piezas fueran rechazadas, pero en 1900 un pabellón completo fue dedicado a su trabajo, en la Feria Mundial de Paris. A partir de entonces, su genialidad, creatividad y talento fue reconocido. “Rodin fue un artista que supo respetar los aportes de la historia, pero también subvertirlos y superarlos”, resume el crítico e historiador del arte Eduardo Serrano.

La magnitud de su obra, se puede ahora apreciar en directo en Bogotá. Como señaló al respecto el maestro Fernando Botero, desde París: “Rodin es uno de los grandes artistas en la historia del arte y es una gran oportunidad para los colombianos poder ver su obra”.

Lo que el visitante verá en el MamBo

El recorrido inicia en el Salón de París del siglo XIX, escenario del destino estético de Francia y Occidente con la presencia de Jean-Alexandre Falguière, Hiram Powers, Charles Cordier, Louis-Ernest Barrias, y de los maestros con quienes se formó Rodin: Albert-Ernest Carrier-Belleuse y Jean-Baptiste Carpeaux. El visitante verá La puerta del infierno y Los burgueses de Calais, dos proyectos fundamentales para su creador. De La puerta, dos presencias icónicas para la cultura universal: El pensador (1880-1881), emblema del pensamiento libre y El beso (1886), símbolo de amor.

El mundo de personajes alegóricos y mitológicos de meritorios escultores, como James Pradier, Jean-León Gérôme o Henri Peinte, se resignificaron por Rodin con los grupos escultóricos La eterna primavera, El beso del fantasma a la doncella, en mármol y bronce y La muerte de Adonis, entre otros. El universo de la retratística de Rodin se puede apreciar en la figura de Suzon, el busto de Víctor Hugo y el último retrato a Lady Sackville y Balzac con hábito de monje dominico.

La propuesta de fragmentación y movimiento del escultor quedó plasmada en manos y bailarinas y sus formas precursoras del vanguardismo en escultura en obras como La catedral, La gran mano crispada y el estudio para Iris, mensajera de los dioses. Se exhiben obras donde se evoca el peso del espíritu que Rodin ha legado a las nuevas generaciones, con trabajos de Camille Claudel, su modelo, amante y artista por derecho propio y Émile-Antoine Bourdelle, su alumno y el más importante escultor francés a la muerte de Rodin. Figuran también las obras La ola y El gran vals, de Claudel y El arquero y La cabeza de Hércules, de Bourdelle.

La muestra se complementa con un catálogo, un ciclo de conferencias y visitas guiadas. Fue inaugurada el pasado 22 de abril, y estará abierta al público hasta el 17 de junio de 2008, de martes a sábado de 10:00 a 6:00 p.m. y domingos de 12m. a 5:00 p.m. Calle 24 No. 6-00. Teléfono 2860466.

Recorrido de Rodin

Gabriela Huertas Tamayo curadora de la exposición La era de Rodin, quien desde el 2000 trabaja en el Departamento de Curaduría e investigación del Museo Soumaya y quien elaboró el guión de la exhibición, cuenta que la colección Rodin comenzó con la pieza El hombre de la nariz rota, adquirida por Julián Slim, padre de Carlos Slim, el magnate coleccionista mexicano, dueño del museo.

El Museo de Arte Moderno de Bogotá MamBo es la tercera sede de La Era de Rodin y la vigésimo novena para las obras del Museo Soumaya. El itinerario sudamericano que comienza en el MamBo seguirá posteriormente hacia Buenos Aires, Santiago, Lima, Montevideo, entre otras ciudades. La conforman 71 esculturas, 42 del célebre escultor francés Auguste Rodin (1840 – 1917) y 29 de sus contemporáneos.

Fue organizada por el Museo de Arte de Ponce, de Puerto Rico, Fundación Luis A. Ferre. Su director Agustín Arteaga, museógrafo experto, quien fue director del Museo de Bellas Artes de México y del Malva de Buenos Aires, le propuso esta exhibición a la directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, hace dos años. Gloria Zea acepto encantada, pues esta exposición se considera única dado que incluye la serie de piezas del escultor francés de la colección del Museo Soumaya de México.

Se trata de la principal colección fuera de Francia, que alberga 52 obras y muestran la creación del artista y su herencia. Dice Zea: “La Era de Rodin es una exposición sin precedentes por la importancia del autor y la selección de obras representativas de su creación. También por la suma de esfuerzos requeridos para traer bronces de grandes dimensiones y esculturas en mármol, porcelana, yeso o terracota”. “Es definitivamente creador del arte mundial, un escultor universal, que le abrió las puertas a la escultura contemporánea”.

La directora una apasionada por la obra de este maestro, realizó en 1971 la primera exhibición de Rodin en Colombia, con 75 obras traídas del Museo Rodin de París. Con esta exhibición abrió la sede del museo en el Planetario Distrital.

Lea este reportaje en ElTiempo.com

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Galería de fotos “La Era Rodin” [Estas son algunas de las obras que se exhiben en el MamBo]

Auguste RODIN [Musée Rodin, Paris - in english]

MamBo Website

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Pie de foto: “El beso” (1916) Aguste Rodin. Tomado de: http://www.museum-replicas.com
 


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Un comentario

13 05 2008
La revolución erótica de Auguste Rodin [Madrid - España] « [AgorArte]

[...] La era de Rodin – Museo de Arte Moderno de Bogotá, Colombia ______ Pie de foto: ‘El beso’, de Rodin- ULY MARTíN [El País.com] [...]

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