Como un chileno iconoclasta llegó a ser un gran novelista mexicano.

9 09 2007

Los detectives salvajes[1]
Por Roberto Bolaño

Reseña por: ILAN STAVANS [2]

No desde que García Marquez, cuya obra maestra Cien Años de Soledad cumplió 40 años, un latinoamericano ha redibujado el mapa de la literatura en el mundo tan definitivamente como Roberto Bolaño con Los Salvajes Detectives. Chileno de nacimiento se trasladó con sus padres a México en 1968, regresando en 1973 solamente para ser atrapado en el golpe de estado de Pinochet, y estableciéndose finalmente en Cataluña, España. La mayor parte del tiempo anterior a su inesperada muerte en 2003, a la edad de 50 años, estuvo obsesionado con ser un marginado. Su turno le ha llegado para ser un icono.

Bolaño no solamente escribió exactamente lo que deseaba y quería; el también atacaba violentamente a figuras como Isabel Allende y Octavio Paz, acusándolos de ser conformistas, más interesados en la fama que en el arte. En poemas, historias (algunas de ellas incluidas en su obra Las Ultimas Noches sobre la Tierra), novelas (tales como Estrella Lejana y Por la Noche en Chile) dos gigantescas narrativas(una bajo revisión aquí y 2666, que será publicada el próximo año traducida al Inglés) y una colección de ensayos (llamada en Español, Entre Paréntesis) el cultivaba un extravagante, distintivo estilo, voz en contra del establecimiento y no es exageración llamarlo genio.

Una sola de sus obras obra,, Detectives Salvajes, debe garantizarle la inmortalidad. Es una destacada meditación sobre el arte, la verdad y la búsqueda de las raíces y el ser, una especie de novela de carretera que transcurre en el México de los años 70s que florece de las mismas raíces de la película de Alfonso Cuarón “Y tu Mamá También”. Sus protagonistas son Arturo Belano y Ulises Lima, poetas marginados que profesan una estética que describen como “realismo visceral”. La búsqueda de un precursor llamado Cesárea Tinajero los lleva al desierto de Sonora, descrito por Bolaño como tierra de amnesia.

Como el título lo sugiere, el material tiene forma de historia detectivesca la cual se extiende en este género hasta el máximo. La narración es polifónica: La primera parte, es dicha, por Juan García Madero un miembro transitorio del realismo visceral. La segunda es un laberinto de testimonios de una plétora de gente, real y ficticia, acerca del mundo literario mexicano desde 1976 hasta el 96. La tercera parte vuelve a 1976 y a García Madero quien cuenta un desenlace tan excéntrico como gráfico. El lector llega al final reconociendo que todo es un chiste y que las palabras son insuficientes para escribir crónicas de investigaciones metafísicas tales como las adelantadas por esta pareja de buenos para nada, quienes nos recuerdan a Don Quijote y Sancho Panza

Sin embargo la obra maestra de Cervantes sirve a Bolaño como pretexto y subtexto.
Todo el libro es episódico, alternándose entre las discusiones de literatura, desgracias e historias dentro de las historias. La angustia de la clase media es la misma.. El sexo es practicado y descrito pródigamente. Las escenas de la iniciación de García Madero dentro del mundo del frenesí hedonista son las mejores de esta clase que he leído. Hay un episodio de mucho humor en el que la “realidad visceral “ atenta secuestrar a Paz, quien está muy bien representada como adusta y formal.

El efecto acumulativo de estos episodios satíricos es sorprendente.. Todo el mundo en ellos está buscando entender qué motivó a Belano y Lima, pero fallan al hacerlo. Es una búsqueda a lo Rashomon, en que la verdad es evasiva, imposible de obtener. Este finalmente, es el tono de toda la novela, Mientras Belano y Lima tratan de encontrar a Tinajero, los lectores tratamos de entenderlos a ellos como personajes.. Sin embargo Bolaño no quiere que lo hagamos. Los llena de contradicciones, incluyendo el disgusto cuando finalmente encuentran a Tinajero. .Lo que importa no es la solución al rompecabezas pero si el esfuerzo de ensamblar las piezas.

Un pedazo aparece al principio en la segunda parte de la novela, cuando una mítica mujer, Auxilio Laucouture (Los nombres de Bolaño son al mismo tiempo trillados y mágicos) hace su aparición. Ella es una uruguaya que se instaló en México en los sesentas, estuvo involucrada en la revuelta estudiantil de 1968, y quien se presentaba, irreverentemente como la “madre de la poesía mexicana”. Esta sección tiene un poco menos de una docena de páginas, pero después que la obra Detectives Salvajes salió en Español, Bolaño extendió el material más bien en una novela sin trama, vaga: Amuleto, que fue publicada primero en 1999 y ha sido ahora estupendamente traducida al Inglés por Chris Andrews.

En los Detectives Salvajes (y en 2666) el elemento más alucinante es su estrafalaria, exquisita prosa. Habiendo empleado años estudiando variedades lingüísticas a lo largo de las Américas, nunca he encontrado un talento de camaleón como el de Bolaño. El escribe en un español mexicano con un giro ibérico pero con acento impostor. Qué irónico que la mejor novela mexicana de los últimos 50 años haya tenido que ser escrita por un chileno.

Bolaño empezó a escribir a la edad de 18 años. Era un fumador empedernido, comía mal y dormía horas irregulares La Literatura para él era una manía, también una forma de martirizarse. Su última década de vida fue extraordinariamente prolífica.. Empezando en 1993, publicó casi un libro al año, algunas veces más. Su primera literatura de ficción tiene que ver con tópicos tales como la muerte del poeta peruano César Vallejo en París y los excesos del fascismo en Chile. El reescriibió una historia de Borges y una enciclopedia imaginaria de autores nazis en América Latina. Siempre rehusó presentar sus obras al establecimiento literario, sometiendo sus manuscritos a concursos para obtener el poco dinero que necesitaba para seguir adelante

Antes de llegar a los 20 años tomó la irrevocable decisión de nunca volver a entrar a un salón de clase Después de eso, todo lo que aprendió vino de la lectura. Estoy convencido que Bolaño trabajó su propia revolución como lector: él escogía sus autoress, rechazando los “bestsellers”, labrándose una carrera en contra de los deseos del status quo literario.

¿No es irónico entonces que el escritor maldito, el escritor criticado, el último paria, esté ahora firmemente posicionado en la cumbre de la literatura? Claro, era inevitable. Tantos libros mediocres han sido publicados, y una voz con coraje, colérica y hereje sigue siendo rara. Lo que distingue al genio no es la inteligencia de la cual hay mucha alrededor, no son los grados obtenidos en universidades. No es ni siquiera el pulimento de su propio estilo. Los clásicos son a menudo imperfectos, y su obra Los Detectives Salvajes aunque inagotable, es confusa y tal vez demasiado ambiciosa. Solamente una cosa importa: Bolaño tuvo el coraje de mirar al mundo de nuevo.

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[1] Artículo publicado originalmente en inglés en The Washington Post, el 6 de mayo 2007. Traducción de Victoria Eugenia Ordóñez Aragón, Directora de la Casa Museo Negret & MIAMP. Representante electa del sector museos de la ciudad de Popayán ante el Gobierno Nacional.
[2] ILAN STAVAS es el seudónimo de LEWIS SEBRIN. Profesor en Latino América y Cultura Latina de “Amherst College”.

***

Gracias a Victoria Ordóñez, por compatir con todas las amigas y amigos de [AgorArte] este interesante artículo (cuya traducción realizó) sobre el escritor chileño Roberto Bolaño.


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