In memoriam: María Teresa Hincapié

21 01 2008

 

Hincapié

 

Al visitar [esferapública] el día de ayer, leí que María Teresa Hincapié había fallecido la mañana del 18 de Enero. Quienes conocimos su trabajo, lamentamos profundamente su partida, quedando claro que su imagen icónica (MUJER CREADORA) quedará grabada en nuestra memoria, por lo que nos resta de vida.

Ella era en sí misma, un enigmático y a la vez exquisito performance viviente. Ese fue para mí, el detalle mágico en el que radicó su enorme éxito como artista: terminada su acción ante el público observador, esta se prolongaba incesantemente en su corporeidad, transportándola de esta forma a los espacios tal vez inocuos de lo cotidiano. Elevó lo que para muchos resultaba trivial, al hermético podio de la perennidad absoluta.

Oskar.

María Teresa Hincapié murió esta mañana tras una larga enfermedad. María Teresa fue la pionera de la performance en Colombia, y sin duda una de las más importantes exponentes de este género artístico en América Latina. Proveniente del teatro (trabajó con Juan Monsalve en Acto Latino), inicia su trabajo en el ámbito de las artes plásticas con Parquedades- escenas de parque para actriz, video y música, realizada con José Alejandro Restrepo en 1987. Ganó el primer premio en el XXXIII Salón Nacional de artistas en 1990 con la conmovedora Una cosa es una cosa, acción plástica en la cual la artista distribuía sus pertenencias una a una en el espacio conformando una gran espiral, para luego reorganizarlas de manera metódica y aleatoria, interactuando con cada uno de los objetos por el espacio de 8 horas. Una cosa es una cosa fue presentada en la Bienal de la Habana, en la Bienal de São Paulo, en Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y en muchos escenarios más, tanto en Colombia como en el exterior. Es una de las obras claves del arte colombiano del último medio siglo. María Teresa ganó también premio en el XXXIV Salón Nacional en 1996 con Divina Proporción, mención en la Bienal del Museo de Arte Moderno de Bogotá en 1991 con Vitrina, y representó al país en múltiples eventos como las ya citadas bienales de São Paulo (1997 y 2006) y La Habana (1991), así como las Bienales de Valencia (2001) y Venecia (2005), el ICA de Londres (1996), el M usée d´Art Moderne de la Ville de Paris (2001) y muchas exposiciones colectivas en Colombia y el exterior.

Sus cenizas serán llevadas a Quebrada Valencia, reserva natural en la Sierra Nevada de Santa Marta. María Teresa había comprado un terreno virgen hace algunos años para protegerlo del “desarrollo”, y vivió allí por periodos largos, trabajando la tierra y dándole forma a su proyecto de vida. A partir de mediados de los noventa su interés se había centrado en la relación del ser humano con el frágil ecosistema en el que vive, y sus acciones desde entonces se encaminaron a afirmar esta vocación, que ya se adivinaba desde Divina proporción. Obras como Hacia lo sagrado, Caminar es sagrado, Tú eres santo, Peregrinación hacia los Huicholes, Sueños de flor y más recientemente El espacio se mueve despacio (performance de lentitud que tenía como fondo las imágenes del filme apocalíptico Baraka de Ron Fricke), son ejemplos de este compromiso estrecho entre su arte y su propia vida. El sueño de María Teresa era hacer unas residencias artísticas en Quebrada Valencia. Alcanzó a construir su casa y un espacio para recibir a otros artistas, pero esto quedó trunco con su prematura muerte. Su hijo, el músico Santiago Zuluaga (quien colaboró con ella y con José Alejandro Restrepo en el proyecto multimedia Intempestivas, 1993), tiene la intención de continuar con el proyecto.

La última voluntad de Tere era reposar en la tierra que tanto quiso. Hace pocos días la visitó un Mamo Arhuaco en su lecho de enferma, quien le dijo que era un espíritu luminoso que estaba ya listo para irse. Creo que esto era lo que a ella le faltaba para dejar esta tierra. El Momo recomendó que se pongan sus restos bajo una gran roca blanca; Santiago partirá pronto a buscar esta piedra y dejar allí sus cenizas. La Sierra Nevada de Santa Marta es un sitio mágico en muchos sentidos, y en donde están los vestigios de las sociedades precolombinas más avanzadas.

Esta será desde ahora la morada de María Teresa.

J. Roca

[esferapública]

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María Teresa Hincapié: “Amó mucho la libertad y el riesgo”
Por: Oscar Jairo González Hernández. Coordinador de la Ruta en Estudios Estéticos. EAFIT.

El performance de María Teresa Hincápie –“Tú eres santo” (1996), “Divina proporción” (1996) o “Una cosa es una cosa” (2001)- posee lo que todos querríamos saber y es más: ser conscientes luminosamente de eso que llamamos la vida, y de cual es la forma en que se vive, sobre todo cuando esa conciencia de sí –G. Bataille- es la que da sentido revelador de las cosas en el mundo y además, del sentido del ser en relación inextricable con la naturaleza. Es desde el instante, o también desde lo intempestivo –F. Nietzsche- desde lo que ella hace y construye sus símbolos y sus mediaciones. En “Babilonia” pudimos hablar con ella y esto es lo que ha quedado dicho:

¿Dónde Y en qué momento Usted se siente y se observa como artista? ¿Cuál es la intuición y la revelación que le dice eso?

Pues mira, en la medida en que más he ido profundizando en mi trabajo y que voy decidiendo una obra tras otra siento que de verdad estoy recorriendo un camino y que definitivamente yo decidí que fuera el camino del arte. Dentro de ese camino, aunque este muy ligado a la vida, a lo cotidiano, haya preocupaciones con respecto a la ecología, a la cultura y a lo social, la manera de mirar las cosas es muy especial, hay un deseo muy fuerte en esa mirada de buscar sobre todo el equilibrio, de recuperar los valores perdidos, es un llamado a una esencia, a un origen.

Yo siento que cuando habito esos conceptos, esas ideas, ahí siento que si soy artista; no tanto o casi nunca, cuando realmente estoy presentando una perfomance. Ahí no me siento artista, me siento más en el recorrido.

¿Cómo lleva lo teatral al performance y cuáles no son ya sus relaciones con el teatro?

Yo me inicio en el arte como actriz, y es al interior del grupo de teatro “Acto Latino”, bajo la dirección de Juan Monsalve, donde yo inicio todo un estudio basado en la metodología de las técnicas orientales de actuación, del estudio comparativo entre las expresiones artísticas de Oriente y Occidente. Trabajo con el grupo durante seis años continuos, tanto en la investigación como en la creación de obras. Como era un trabajo muy profundo, muy riguroso, esto pues dio pié a que mi trabajo se enriqueciera y me empieza ya a hablar de cómo darle continuidad; pero ya abandonaba un poco el espacio, la sala tradicional, es el mismo teatro el que me va conduciendo.

El deseo por experimentar esos espacios alternativos siempre estuvo fundamentado en la búsqueda del actor, ese era mi objetivo, el trabajo del actor. Entonces me dediqué a realizar algunos trabajos que no tenía nada que ver con la representación sino que como estaba haciendo un trabajo conmigo misma, de aprender a tocar los objetos, a desplazarlos, a llevarlos de un lado para otro, a desplazarme en el espacio, recorrerlo; como tiene como tiene que hacerlo una actriz. No era que en mí hubiera una negación con respecto al personaje, había más era una búsqueda de elaborar mejor mi propuesta como actriz.

Estos trabajos experimentales yo los hacía públicamente, porque duraban doce horas, varios días y eso me fue como encantando y la gente empezó a decir, que yo no hacía teatro sin performances. Yo no tenía ni idea de que era eso, porque yo manejaba sobre todo un lenguaje teatral y no plástico. Los que hacían estos comentarios era precisamente gente de la plástica. Siento que la plástica me adopta y me proyecta. Casi abandono un teatro de representación y lo que hago es profundizar en un teatro de acción, inspirada un poco en Artaud, en Grotowski, en Stanislaksvki; pero sobretodo inspirada en la propuesta del “Actor santo” de Grotowski.

¿Todo lo que haces en este sentido es muy consciente, muy racional o cedes a la tentación de lo instintivo y de lo irracional?

Yo sobretodo soy instintiva, creo que manejo más el instinto que la razón, aunque dentro de la razón, digamos que me voy por la lógica, utilizó más la lógica dentro de ese proceso racionalista, no especulo, sino que ubico cosas y decido, es un equilibrio entre la intuición y la lógica. La intuición para mí esta más conectada con el Taoísmo, que habla de que la intuición es también un conocimiento, es un camino de conocimiento, no es, Oscar, la intuición supersticiosa: “le va a ocurrir esto o aquello”; ¿me comprendes?

¿Cual es su método y su técnica?

A diferencia del teatro yo siempre montaba una obra a partir de un texto, había un personaje, había un mundo subjetivo, mientras que para la performance el mundo tiene que ser objetivo: el aquí, el ya y el ahora. Otra cosa, que es muy importante para la performance es el tiempo real y el espacio real, por eso cuando uno habla de performance, realmente dentro de la plástica lo que traduce es Arte de Acción. Si cogemos la palabra acción y comenzamos a hacer una investigación sobre la etimología, su historia, siempre nos dirá que acción es vida; entonces la performance, yo podría decir, es como un llamado a la vida, es ahí donde al performance realmente lo que más le interesa, son los problemas políticos, oficiales, ambientales y culturales que están pasando es este momento, ellos son su inspiración, es lo que los inspira.

Por decirte: los ríos contaminados, o la contaminación, en este momento es como un punto de inspiración, donde él se inspira, para hablar de lo que esta pasando; por eso, también el consumismo. Es el momento de lo que ocurre lo que interesa al artista. El artista realmente lo que busca al reaccionar sobre eso, es buscar un equilibrio, ni siquiera le importa la denuncia, no es un enfrentamiento, ni siquiera una crítica, sino que al interior de ese conflicto el artista lo que busca es aportar para lograr un equilibrio, decir que eso no es bueno para el corazón del ser humano, nada más. No hay que hacer ningún tipo de movimiento pacifista: los verdes, los amarillitos o los rojitos, etc.

¿Como se da esa relación tan inextricable e inescindible con la naturaleza, con su íntimidad y su secreto, que es también el tuyo. Ese vivir en la naturaleza, como en libro de H. D. Thoreau: “Walden o la vida en los bosques”?

Yo creo que la naturaleza siempre está dentro del ser humano y que esté donde éste si uno realmente le interesa como la naturaleza de la naturaleza, entonces lo que hace uno es buscarla hasta que la encuentre. Porque uno puede estar en la ciudad y en el campo y no estar sintiendo la naturaleza; porque la naturaleza yo creo, que no es un árbol, ni la flor, la florecita, ni la lombricita atravesando un caminito. Yo creo que la naturaleza es el amor por la brisa, por el amanecer y querer uno despertarse y buscar ese amanecer, y encontrarse también con un atardecer. Hacer que el atardecer sea también importante, es ir por él. Creo que conmoverse ante la fragilidad también pertenece a la naturaleza. Entonces no creo que la naturaleza este separada de la ciudad o que sea completamente exterior, sino que habita en mí interior.

¿En ese mismo orden, que es entonces o que ha sido entonces para Usted, esa otra naturaleza que es la ciudad. Lo que ella tiene y es: la turbulencia, la tumultuosidad?

Uno en la ciudad debe volverse muy selectivo, no consumir todo lo que le dan, porque si le dan uno tiene que consumir de una manera como gregaria. Entonces, por ejemplo, a mi me aburre mucho utilizar el transporte urbano, el transmilenio, etc.; son espacios que no me gustan. Yo tengo mi bicicleta, con la que me transporto por todos lados; cuando no puedo en “bici” lo hago a pie. Entonces busco los senderitos, voy por calles donde haya más jardincitos y por esos caminos me gusta recorrer la ciudad, y no por la “Séptima”; buscó por donde menos contaminación haya, menos ruido. Trato también de levantarme muy temprano y subir al “Cerro de Monserrate”, por que eso me da la posibilidad de ver todavía parte de la noche, que es precisamente el momento más oscuro, cuando ya va a amanecer. Veo las estrellas, me doy cuenta que luna hay, subiendo la montaña. Espero el amanecer, eso en la ciudad. Yo necesito eso para vivir. Depende de uno, si la ciudad puede ser un infierno o aprovechar los espacios nobles, que la ciudad tiene. Uno es el que los descubre.

¿En qué medida hallas como el hilo tensor entre la reflexión occidental y la meditación oriental, por qué te interesa mucho eso, es muy visible en lo que haces?

Como occidental, el teatro me da la posibilidad de conectarme con oriente y descubro que el pensamiento filosófico de oriente es la búsqueda de la unidad, mientras el pensamiento occidental, es fragmentado. El pensamiento occidental no permite la unión, porque es un pensamiento cientifista. Y no nos damos cuenta que entre más separe, separe, menos posibilidad tiene uno de juntar. Ahí lo oriental me demuestra como aprende uno a unir las cosas, a juntar, como pensamiento occidental. Entonces para mí, por ejemplo, el pensamiento de la unidad, me hace darme cuenta que la unidad esta conformada por la multiplicidad. Así como el pensamiento occidental es la multiplicidad, los fragmentos, oriente nos ayuda a unir precisamente eso.

Yo lo asumí para mi vida entera, no hay una separación entre el comportamiento cotidiano y menos en mi pensamiento artístico. Creo que fue precisamente el pensamiento artístico el que me lleva a la revelación, a esa necesidad de buscar la unidad, porque el arte también es un instrumento de conocimiento, es un camino de conocimiento. Y cuando hablamos de conocimiento estamos hablando de sabiduría, de cosas que el ser humano percibe como vida, que le produce alegría, la búsqueda de la unidad produce alegría, porque no es una cosa fría, que se hace con una fórmula.

En este perfrmance, que llamaste “UNA COSA ES UNA COSA”: ¿Qué son las cosas y que quieres resolver con ello. Las necesitamos ó no las necesitamos, somos ellas ó no lo somos. Pretende una espiritualización contra la materialización del ser humano?

Es un equilibrio, que estamos aquí y por supuesto que estamos aquí y por supuesto, eso que necesitamos es materia, lo que esta afuera de nosotros, es lo necesitamos, claro. Yo necesito el pocillito para tomarme el agüita, el platico para la comidita. Muchas personas las pueden ver desde muchos ángulos, unas lo pueden apreciar, otras no. Hay un texto del taoísmo que dice: “No hay que hacerse cosa en las cosas”. También la materia es muy mágica, esta llena de energía, el vacío no más, de un pocillo es un tratado filosófico sobre el vacío; pero entonces depende como uno vea las cosas, pueden ser cosas o pueden ser otras cosas.

¿En este mismo nivel como se dan las relaciones espacio y tiempo en lo que haces, para que pueda caber allí lo que quieres mostrar?

Siempre parto del espacio, porque el espacio esta conformado precisamente de esa multiplicidad de espacios. Este espacio de tu oficina, es un espacio, pero afuera también hay un espacio del espacio, y así sucesivamente. Entonces, el espacio te habla del tiempo, cada espacio tiene tiempo, un ritmo, una velocidad, o tiene una lentitud, tiene quietud, tiene repetición, y cuando yo voy a hacer un performance, precisamente me voy al espacio para pedirle permiso, para que me permita habitarlo. Cuando las cosas van apareciendo es como si el espacio me dijera: tienes todo mi permiso, te concedo el permiso.

Es el espacio mismo el que me sugiere los objetos, los materiales, la velocidad. Si yo no soy yo, no percibo o no intuyo; es través de la percepción descubro lo que el espacio me esta diciendo. En este momento ya todo me habla. Yo aprendía a hablar con los objetos, cundo estaba trabajando en el performance: “UNA COSA ES UNA COSA”, que me demoraba doce horas seguidas, con esas mismas cositas, se volvieron como seres, empezamos una relación trascendental. Yo sentía que el frasquito de la azuquitar me miraba, me buscaba. El silencio de las cosas es como el de los animales, es maravilloso.

Eres lectora de la naturaleza: ¿Qué más lee, puede decirnos un libro básico que haya leído y que cambio su mundo, y un artista?

El libro más bello que yo he conocido y que yo cada lo abro es una enseñanza maravillosa, se llama “Los dos grandes maestro del Taoísmo: Chuang Tzú y Lao-Tsé•”. Con algunos libros, como el “I Ching”, por ejemplo, antes de leerlo hago como una invocación al Padre y a la Madre celestial y les pido que me permitan comprender sus palabras y sus mensajes a través del libro. Cuando leo otros libros, entablo una relación casi espiritual, sí. Necesito leer a veces muy poco, muy poquito, porque para mí una oración puede ser algo sobre lo que yo tengo que reflexionar, prefiero quedar con un fragmento y guardar el libro. Quedarme con ese fragmento todo el día y reflexionar acerca de ello. Así el libro que te he mencionado.

También me movió fuertemente Beuys. A mí me paso con Beuys lo mismo que con los libros, que yo no puedo sino ver un pedacito. Yo vi una cosita de él y no tuve necesidad de ver nada más. No esa cosa morbosa, de hurgar y hurgar, y sacarle las tripas y los intestinos. El me mostró la obra del Coyote, cuando se encierra ocho días con él, esa obra me puso a mí a trabajar ocho, ciento cuarenta y cuatro horas. Me hablo de necesidad de ese tiempo, de esa acción que se cumple.

¿Como son sus relaciones tormentosas, ó no entre la academia y lo que lleva a cabo?

Yo empiezo como a darme cuenta de que cuando la academia me invita a trabajar como docente, por supuesto que esta adoptando una expresión contemporánea, un pensamiento contemporáneo, tratando de integrarla a todo el proceso académico, pero no es muy consciente de lo que adopta. Para poder realizar conceptos como lo interdisciplinario, el arte total, cierto, yo necesito que me permita esa fusión, que permita la experimentación al alumno, que él experimente a través de diferentes medios: proyecciones, cine, diapositivas, creación de atmósferas, que pueda trabajar con el cuerpo a través de una danza, integrando medios electrónicos: luces, música en vivo, etc;. Que tenga esa posibilidad creativa de integrar y no de sumar; no se sabe integrar, es: música más danza, más, y eso no es lo mismo, eso no nos esta hablando de interdisciplinariedad.

Hay un concepto errado a nivel académico, porque el alumno aprende todo de forma separada: aquí esta el dibujo, por otro lado, la pintura; por el otro los medios electrónicos. Tiene tantos talleres y a cada profesor le tiene que responder de una manera absoluta y total, entonces él no puede tener nunca la posibilidad de integrar, de fusionar. Eso demuestra el por qué todo ese tipo de expresiones como la “performance”, la “actión painting”, el “happennig”, el “body art”, no se gestaron al interior de la academia; sino que uno tuvo que hacer casi procesos afuera, porque la academia no lo permite. ¿Cómo trata la academia a este tipo de profesores? Uno dice: yo necesito un espacio así, y no te lo dan, porque no trabaja por ahí, te dicen. Ustedes tienen los basureros, la calle, los baños, los mercados públicos; entonces, de verdad, no tenemos un espacio real para trabajar. Nosotros nos íbamos para la calle y la interveníamos; entonces vamos a hacer dibujos, pero eso se hace una vez. Que no se convierta la calle en el lienzo del estudiante. El lienzo tampoco es el basurero. Yo le pediría a la academia que fuera más consciente en la adopción de estos conceptos y creará los espacios idóneos para su ejecución, porque lo que esta produciendo en el estudiante es mediocridad y frustración.

¿Es necesaria ó no la crítica de arte?

Creo que es fundamental, aquí no hay críticos, hay comentaristas de arte. Una de las críticas más importantes de mi obra es Suzy Gablick, que tiene un libro que se llama “Ha muerto el arte moderno”; sí todo el mundo hiciera crítica como ella habría críticos. Lo que me interesa es su pensamiento filosófico. La crítica sin filosofía y sin pensamientos, sobre ese camino de conocimiento que es el arte, no es nada para mí. Si no hay un análisis, una reflexión, caemos en los comentarios. Describimos la obra, pero no hacemos una reflexión, para mí la filosofía es fundamental, a mí me encanta, porque todo esta lleno de pensamiento. La crítica es fundamental, porque la crítica quiere decir el derecho a decir.

¿Existe para Usted una diferencia entre el sueño y la realidad, lo ideal y lo real. O hay combinaciones muy sutiles?

A mí me ha hecho reflexionar mucho el pensamiento hindú, que dice que esto es una ilusión, y ellos renuncian a todo, porque esto es una ilusión, no se quedan apegados a las cosas, incluso el más sabio es que renunció a todo. Entonces yo trato de vivir esta ilusión lo mejor que se pueda. Yo quiero ser cimarrona, salvaje, me fascina el sudor, revolcarme mientras siembro, como hacen los nómadas, que se encontraban con un panal, y ese era el día de fiesta. Amo mucho la libertad y el riesgo.

¿Qué es para usted el instante. Lo relaciona ó no con lo que no lo es, o sea con la duración?

El instante es la eternidad.

¿Considera que el espectador, el que hace trayecto en sus performances precisa de unos elementos explicativos para proceder a realizar un acercamiento de la misma. Le interesa lo que este hace con ellas, lo que dice?

El espectador para mí, es el testigo de algo.

17 de Agosto 2002.

[esferapública]

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Especial: María Teresa Hincapié [Biblioteca Luís Ángel Arango]

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