¿Cuál es el objetivo que debiera tener la crítica de arte?

7 06 2008

El discurso contemporáneo en torno al arte nace, no de la historia o la filosofía y la investigación, sino de la prensa: el reino de la opinión enlatada. El reino de “los que no tienen tiempo”. Y es éste el tipo de discurso emocional que nutre la fundamentación “conceptual” que se exige dentro del escaparate posmoderno. Desde el Salón al Premio. Desde el aula hasta el bar. Desde la indagación del profesor al interrogatorio del curador y la beca. La prensa es la sangre que corre por las venas del “arte contemporáneo”.

Pero como suele ser imposible organizar tal compendio de informaciones dispersas como cuerpo teórico, como construcción que escamotea a la razón para convertirse en discurso del balbuceo y los lugares comunes de las Bellas Artes. Con exclamaciones que mientras más vehementes son, cuanto más “ruido” hacen, cuanto más teatrales y afectadas, más logran ocultar la pobre formación estética y el casi analfabetismo filosófico e histórico de los administradores de la cultura -incapaces de entender y valorar el sentido de la producción cultural de los “artistas contemporáneos”. Pese a todo cabe consolarse pensando que esta opinión que predomina suele ser la opinión de una generación -la del político (con su “inteligencia funcionaria”)- que se está desvaneciendo.

La “responsabilidad” de intentar adquirir una solidez teórica es hoy una empresa imposible en un universo cultural y académico que solo expone e inaugura muestras con sensibilidad de folletín, con delicados sentimientos y un sutil toque de hipocresía, con licencias para la opinión generosa y condescendiente ante el “buen tono rupturista”, ante el exabrupto calculado… como ademán y simulacro de la trasgresión real.

En las últimas décadas hemos visto el agravamiento de una cultura espectacular y mediática que ha abandonado cualquier tipo de política cultural que guardara relación con la producción y transmisión de la complejidad social, y con la toma de conciencia crítica de los fallos y faltas de nuestra sociedad. Produciéndose así una dimisión generalizada de todo tipo de compromiso cultural, un compromiso que ha de ser siempre un compromiso político. La gente se confunde cuando piensa que lo político en el arte es únicamente una estetización de los síntomas de los males de la sociedad y de los conflictos que la articulan. Una visualidad híbrida, difuminada en los titubeos de la democracia de los consensos, rendida al nuevo estatus galerístico del paraíso neoliberal, al arte de formulario, el del Fondart y otros fondos “concursables”.

Frente a esto ¿Cuál es el objetivo que debiera tener la Crítica de Arte?

1. El objeto último de la crítica de arte, como de todo análisis cultural, debiera ser la puesta en evidencia de las condiciones, dependencias e intereses -de toda índole: sociales, técnicos, políticos, de género, de dominación económica, cultural, etc- bajo las que la práctica se produce. Es preciso alejar el espejismo de la inocencia: nunca una práctica de representación -y el arte no es otra cosa- es “inocente”. Evidenciar su falta de inocencia siempre es tarea de la crítica.

2. Es tarea de la crítica contribuir al proceso de construcción social del significado. Este no pertenece a la obra -que en sí misma no es más que un modesto e incompleto envío. Sino a todo el proceso social en el que ella se implica. La parte en que la crítica ha de contribuir no ha de ser otra que la más desmanteladora, la que mejor contribuya tanto a dispersar esa productividad significante -la crítica ha de ser máquina de proliferación del sentido- como a socavar la ilusión de que éste le pertenece a la obra. El sentido pertenece a la productividad -afectiva e intelectiva- de los múltiples agentes que participan en los procesos de la comunicación social que llamamos arte.

3. No es tarea de la crítica operar “dentro” de la institución-Arte: sino ejercerle incondicionalmente la crítica. Una buena parte de la tarea propia de la crítica es la crítica de las políticas culturales, la crítica de la institución. Entre otras cosas para poner en evidencia que la fantasía de la “crítica institucional” integrada no es más que eso: una fantasía interesada. Tampoco haciendo curadurías ni dirigiendo museos se hace crítica. Sino institución. Y cuanto más se predica contra ella estando dentro tanto más se favorece el juego de la falsa conciencia en el que ese esquema se produce.

4. No será tarea de la crítica difundir la actividad ni de la institución ni del mercado del arte. La excusa de que se “informa” al público -cuando lo que se hace es lo anterior, servir de instrumento de propaganda larvado- no es más que una pura coartada, la que sirve al periodismo cultural para instituirse como agencia de decisivo poder en el seno del sistema arte.

5. El territorio para el ejercicio de la crítica no podrá ser otro que el del ensayo -por tanto el del libro o acaso el de la revista especializada. Y no sólo porque en la distancia y autonomía (relativa, pero infinitamente superior a la de las otras instancias) que permiten ambos medios se abre un grado aproximado de independencia -sin el que no hay crítica- sino porque en sí misma la forma ensayo -como modalidad específica de la escritura orientada a hacer emerger las incompletudes de cada forma del discurso, la propia inclusa- es la única dotada para llevar adelante el trabajo desmantelador que es propio de la crítica.

6. No es tarea de la crítica propagar la fe en los objetos que analiza: sino al contrario poner en evidencia las trampas sobre las que esa fe se instituye. La crítica no ha de servir a aumentar la -infundada y tramposa hasta los tuétanos- fe contemporánea en el arte (la religión de nuestro tiempo, decía ya Nietzsche): sino, al contrario, contribuir a desestabilizar esa fe -secularizando críticamente su análisis en los términos del de los imaginarios dominantes- tanto como esté en su mano.

y 7. La crítica ha de aceptar y afrontar con todas sus consecuencias el impacto del “devenir online” -que el escenario de los nuevos medios procura- con la carga de pérdida de autoridad que el confrontarse en un espacio multiplicado de voces conlleva. Diría que combinar ese efecto -de extravío de su autoridad institucionalizada- con el compromiso radical a mantener su trabajo desmantelador y secularizador, es el gran reto que por excelencia concierne a la crítica en nuestros días.

Adolfo Vásquez Rocca

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14 02 2009
avrocca

REFERENCIAS Y TEXTO COMPLETO DEL ARTÍCULO DEL DR. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA EN TORNO A LA CRÍTICA DE ARTE

Adolfo Vásquez Rocca

Doctor en Filosofía y Teoría del Arte

Referencias :

“Adolfo Vásquez Rocca” , “Estética de la virtualidad y deconstrucción del museo como proyecto ilustrado”, En Revista NÓMADAS Nº 28 © – Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos, Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Arte – Universidad Central, Colombia, pp. 122 – 127.
http://www.ucentral.edu.co/NOMADAS/nunme-ante/26-30/28/11-ESTETICA%20ADOLFO.pdf

“Adolfo Vásquez Rocca” , “El Arte abandona la galería ! ¿A dónde va?”, En RÉPLICA 21 © , Revista Internacional de Artes Visuales, México, Abril 2008.

http://replica21.com/archivo/articulos/u_v/542_vazquez_abandono.html

“LA CRÍTICA DE ARTE” Y LA ESTÉTICA CONTEMPORÁNEA Por “Adolfo Vásquez Rocca”
En ESCÁNER CULTURAL -REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS – 2008
http://revista.escaner.cl/node/792

*
Vásquez Rocca. Adolfo,

14 02 2009
avrocca

LA CRÍTICA DE ARTE

Vásquez Rocca, Adolfo, “La crisis de las Vanguardias artísticas y el debate Modernidad-Postmodernidad”
Revista Arte, Individuo y Sociedad. Facultad de Bellas Artes, UCM – 2005 – 17
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/bba/11315598/articulos/ARIS0505110135A.PDF

Adolfo Vásquez Rocca, “Joseph Beuys ‘Cada hombre, un artista’; ESCANER CULTURAL, , 99 – 2007,
http://revista.escaner.cl/node/473

Adolfo Vásquez Rocca, “Andy Warhol; ‘Mi Filosofía de A a la B ‘”, MARGEN CERO, MADRID, Nº 36 – 2007 –
http://www.margencero.com/articulos/articulos_taber/andy_warhol.html

“Ciudades del anonimato. Diáspora, cronotopías y cartografía de las emociones escindidas”, DEBATS , Valencia, Nº 97 – 98,

Vásquez Rocca, A. “El vértigo de la sobremodernidad: turismo etnográfico y ciudades del anonimato”, REVISTA DE HUMANIDADES, Nº 22, 2007, Tecnológico de Monterrey–
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=38402208

Vásquez Rocca, Adolfo, “El Arte abandona la galería ! RÉPLICA 21
http://replica21.com/archivo/articulos/u_v/542_vazquez_abandono.html

Vásquez Rocca, A, “Arquitectura, Diseño y Filosofia en Heidegger; Construir, Habitar, Pensar”, En Arqchile.cl ©, Arquitectura, ISSN 0718-431X, , 2008.
http://www.arqchile.cl/arquitectura_heidegger.html

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