CARRANZA Pintor

18 05 2009



batalla_de_anghiari 


Esteban Hernández Correa
historien.art@gmail.com

Aproximarse a la riquísima producción pictórica de José Luís Carraza (Lima, 1981), exige al afortunado observador aventurarse deliciosamente a través de vertiginosos agujeros negros en los que paradójicamente, se obran exquisitas síntesis polícromas entre el onírico pasado y el incierto presente de civilizaciones distantes y cercanas, en las que seres ignotos y hombres absortos, deambulan por igual y verdaderamente existen, entre caprichosos vaticinios de trompetas, empíreos destellos de fuego o de neón (según convenga), grecolatinas glosolalias enmudecidas, inciensos diacrónicos cargados de láudano transgénico, deliquios “misticoides” imbuidos de reverberante barroquismo tropical…

Todo lo anterior, se articula terrible y mansamente, en un “eterno presente” (tal vez en remembranza psicológicamente devota, al infinito pero fugaz instante, en que la sangre del Cordero Místico de Jean Van Eyck, se vertió sacrificialmente en el abyecto cuento de la tragedia humana) a través de la sinergia lograda por el artista, entre un electrizante manejo de la luz, la recurrencia a temas que propician un rimbombante eclecticismo narrativo, y que se ajustan como elaboradas secciones de un criptex, a composiciones no aptas para espíritus neoclásicamente claustrofóbicos.

En este sentido, resulta oportuno precisar, que el particular eclecticismo estético que nutre como savia felizmente envenenada, en primer lugar, la vida sobrenatural de los insectos prófugos de vetustos tratados de entomología que pululan en los óleos de Carrazanza; y en segundo lugar, la vida rastreramente humana, de hombres y mujeres de mirada desorbitada, provenientes de santorales podridos por excesos de virtud pre-ilustrada; se origina coherentemente, en una prolija decantación de la historia del arte principalmente occidental, la cual por vocación propia “se rehace sin cesar a partir de re-evaluaciones, de «re-descubrimientos», de re-modelaciones y de re-estratificaciones permanentes” (Aumont, 2001). Y es así como las desconstrucciones incesantes del espurio edificio de la historia del arte, terminan por validar (otras tantas veces por rechazar) en momentos de abrumadora lucidez, las piedras fundantes de las grandes tendencias estéticas.

En este contexto de re-evaluación, es que puede ubicarse arbitrariamente, un trabajo de atronadora calidad como el de José Luís Carranza, quien en el corazón mismo de su propuesta plástica, opta por cultivar admirablemente un arte mucho más materico y expresivamente figurativo; en contraposición a un arte cada vez más complejo, no figurativo, inmaterial, simbólico como medio y como fin; pero ante todo, dolorosamente restringido a “illuminati” omniscientes, engredados en los últimos reductos de la teología de la globalización del capital, de los gustos afines a ella, de sus dogmas del “deber ser”.

José Luís Carranza

Blog de José Luís CARRANZA

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Pie de foto: La batalla de Anghiari . 2008, oleo sobre tela. 140 x 180 cm .


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